Grandes clásicos para siempre

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Grandes clásicos para siempre

 

Grandes clásicos para siempre

No hay ninguna prisa por comentar los 30 años La Constitución, no creo que la cambien antes de que acabe este texto.

Teniendo en cuenta que durante más de 25 años se ha incumplido sistemáticamente el artículo 14, que se sigue sin cumplir el 47 y que el 57 lleva 30 años cepillándose otra vez al 14…entre otros que por «universales» dejan una gran cantidad de posibles lecturas cruzándolos con otras leyes, no creo que una reforma nos pille desprevenidos.

Soy de los que cree que la carta magna es un buen borrador, un homenaje a la ambiguedad y a la libre interpretación, un bonito prólogo de novela que debería estar basada en hechos reales.

30 años no son nada y tenemos muchas otras leyes en vigor y aplicándose mucho más viejunas en nuestros códigos. Pero aún más viejos son nuestros miedos a hacer una sociedad verdaderamente plural e igualitaria, desterrando esas desigualdades sociales tan evidentes como arcaicas.

La SGAE, sin ir más lejos ha admitido que llevan lustros pasándose la constitución por el forro y chulean de que seguirán haciéndolo, tienen euros a porrillo, recaudados con el diezmo del «sí o sí» para hacer frente a las multas que le caigan, así que de iguales todos ¡tururú!.

Estos reincidentes confesos deberían pasar automáticamente al talego por delitos continuados de lesa constitución y de rebote los que les permiten delinquir por inhibirse de que se cumpla La Constitución, esos mismos que dicen que el texto goza de muy buena salud.

Todos no somos iguales, según bajo que casa real haya  nacido será menos igual y más agraciado en privilegios heredados, todos no somos iguales.

La única que es igual es La Constitución, que es la misma.

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2 comentarios en «Grandes clásicos para siempre»

  1. Queridos reyes Magnos, vos inscribo esta mi carta en el momento que mis derechos han sido seducidos en un ambulatorio. Con dolor de mi costado me dirigí a urgencias y manga por otro me dieron una botella dagua , abrieron una puerta acorredera y que esperara en una sala y me endijeron que la tenía que debeber toda y después me llamarian , un par de individuos me dieron los buenos dias saltando, y enseguida empezaron a espotricar y aderreirse. Uno dellos iba ya por la segunda botella y el otro mofabase del. Discutian sobre piedras y su tamaño, cuando ya llevaba la botella vacia, acercose una bella mujer y dijo que me pasará a un cuartucho, queme desnudará y que dejará puestas las botas. Yo en ese momento no pensama más que endemear y la llamaba casí agritos, y oia de pelear a los de ahí fuera. Y aella de separarlos y debio de pegarles a bien porque no se oia más nada. Se me acerco latiendole toda la indumentaría y bajo su bata los pechos querían de salir de semejante aprieto, mirome a los ojos, y mis amanosasujetaban mi miembro. Tumbarome en una amilla y acubrieron mis partes con un camison acontinuación apasaron dos doctoras una me dio gel alrededor del miembro estaba helado, mientras la otratra monotorizaba con una bola por adonde dió el gel. y decian-Mira, mira, una la otra .Nunca ví intestino…cuanta acacaca y así apasarón varios doctores. Y me apreguntaban que cuantos dias no evacuaba. Por esto Sñres Magnos y por no haberme encontrado piedras, quiero que el de blanco y con alas no mi robe amás mi expresso.

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