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Con tres huevos

Con tres huevos
 

Hoy vengo dispuesto a soltar un rollo de esos coñazo pero que me servirá para dejar testimonio de la batalla librada la pasada noche, con tres huevos.

Ya he «probado» Güindos durante demasiado tiempo y no hace falta decir lo que es porque no tengo nuevas descalificaciones para describir este virus de ventanas que viene instalado en la mayoría de los ordenadores te guste o no.

El año pasado me pasé un poco a Mac que va suave  y rápido como un tiro, lo que uso sobre todo para currar grandes formatos y otras vainas, lo peor que tiene un Mac, amén del precio, es su mierda de ratón «Mighty Mouse«, además de malo, cuando se ensucia hay que liar una gorda para conseguir desmontarlo y despojar de roñas la bolita. ¿Qué mierda es eso de seguir usando una bolita en pleno siglo XXI?

Te recomiendo que ni lo estrenes, ponlo  en el suelo, písalo con fuerza y corre a comprar uno normal, que tanto diseño pijoteras lo único que ha logrado es hacer de algo necesario un auténtico estorbo.

Aunque no dejé de usar del todo Windows, que se quedó instalado en el portátil prehistórico (Acer Aspire 1620) de 2004, siempre quise probar eso del Linux pero nunca me atreví.

Esta noche he instalado Kubuntu 8.04  y ya soy un ser sobrenatural, además de ser tritesticular de nacimiento, en unos meses no habrá nadie que pueda discutir conmigo a cuenta de esos rollos de los distintos sistemas operativos, los usaré todos.

Nada más llegar los CD´s de Ubuntu corrí a avisar al amigo linuxero voluntario kamikaze (de paciencia  infinita) para que me asesorara en la instalación y las particiones de los chorizos y toda esa cosa previa, además  me hizo un plano muy completo que me ayudó a extraer con éxito los discos del paquete.

 
   

La primera impresión es agradable pero enseguida aparecieron todos esos rollos de que no funiona esto y esto otro funciona mal que no pude ser capaz de resolver.

La gráfica iba peor que el internet en la tele de Imagenio y la tarjeta de red inalámbrica acabó muerta, pero con un cable pude conectarme a internet sin hacer más que enchufarlo y enseguida actualicé no sé cuántas cosas que parece que hicieron mejorar la cosa gráfica.

Todo es guapo, el viejales, con las letras gastadas y los plástico roídos parece recobrar la juventud perdida aunque empieza a parecerse más al coche de Alonso que a un ordenador.

No tengo pajolera idea de cómo se instalan cosas y no he conseguido algo tan simple como instalar Firefox 3.0, sólo pude descargar de un rollo que tiene Kubuntu la versión dos punto algo en inglés. Con Konqueror iba la navegación a pedales.

Me siento un inútil, digan lo que digan no es algo simple, ni siquiera había visto un Linux funcionando en mis bastantes décadas de existencia y con esta experiencia y un cacharro viejo hacer que todo funcione correctamente es todo un reto.

Lo guapo de esto es que hay mogollón de gente que sabe mucho de estas cosas de /tal/usr/home/pachanga y que te suelen echar una mano sin que tengas que ponerte plasta, eso sí, lo ideal es que aprenda trasteando y en eso ando.

No tengo prisa, sé que esto es buena cosa, si consigo hacerlo funcionar fino seguramente acabe para siempre con la partición donde se aloja el virus de las ventanas de Bill y no deje ni el recuerdo o lo olvide para siempre en un rincón perdido del portaka.

 
   

 Luego le echaré otro ratillo al pingüino, que ser libre me está gustando cada día más  y aunque de momento estoy completamente pez te recomiendo que al menos lo pruebes.

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