
Derecho internacional. Viñeta del 04/01/2026 en CTXT
El 6 de enero de 2021, el mundo pudo ver a una turba de peligrosos zumbados de ultraderecha asaltando el Capitolio después de que la policía les abriera paso viéndose superados en número. Patearon cámaras y se pasearon por otros lugares del país con sus fusiles en ristre. Ese fue el regalo de reyes de Donald Trump a su país, un intento golpe de estado disfrazado de revuelta popular.
En junio de 2022, la comisión selecta de la Cámara de Representantes de EEUU que investigó los sucesos del 6 de enero de 2021 documentó cómo Donald Trump montó y alentó el "intento de golpe" en el Capitolio y lo describiendo al sociópata naranja como el artífice del mayor ataque a la democracia de Estados Unidos.
De nada sirvió. En enero de 2025, entre las primeras cosas que hizo Trump apenas tomó posesión de su cargo como presidente de Estados Unidos en su segundo mandato, fue conceder indultos y conmutar penas a casi 1600 personas que habían sido procesadas por distintos delitos cometidos aquel día y que dejaron cinco muertos y varios heridos.
¿Y si pueden hacer eso en casa, porqué no seguir haciéndolo y dar un golpe de estado en cualquier otro país, como es tradición?
Cinco años después de aquel infame intento de golpe de estado doméstico, con todos los implicados despojados ya de cualquier responsabilidad, incluyendo a su principal instigador, Trump ordenó bombardear distintos lugares de Venezuela, secuestró (ellos lo llaman "extracción) a Nicolás Maduro y a su mujer Cilia Flores y los trasladó a Estados Unidos. Desde 2020, un tribunal federal de Manhattan acusaba al presidente de Venezuela de ser líder del cartel de los Soles, entre otras cosas.
El fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi lo anunció así:
"Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos".
Acusar al presidente de un país de tener armas es tan absurdo que parece un chiste malo, por ese mismo argumento se debería secuestrar a cualquier mandatario del mundo con alguna responsabilidad sobre sus fuerzas armadas o que sea jefe de un ejército por pequeño que sea.
Por cierto, la acusación de que Maduro era el jefe del "cartel de los Soles" (del que nadie sabía ni sabe nada), ha desaparecido silenciosamente de los cargos. Algo que nos recuerda mucho a la película de aquellas armas de destrucción masiva que jamás existieron y que fue la excusa estrella para la invasión de Iraq.
El 5 de enero, en su primera comparecencia ante el tribunal de Nueva York, Nicolás Maduro y su mujer Cilia Flores se declararon inocentes y acusaron al Gobierno de EE.UU. de secuestrarlos en su casa. Maduro añadió además que se consideraba prisionero de guerra.

La guerra de los crudos. Viñeta del 20/12/2025 en CTXT
Mientras tanto, miles de contertulios y habladores compulsivos aún seguían discutiendo en los medios si esta acción tenía o no algo que ver con el petróleo. A todos ellos, Trump les dejó claro el asunto del saqueo. De las primeras cosas que hicieron fue apropiarse de "entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad".

"Me complace anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, sancionado, a los Estados Unidos de América. Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de los Estados Unidos de América, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y los Estados Unidos. He pedido al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute este plan de inmediato. El petróleo será transportado en buques de almacenamiento y llevado directamente a los muelles de descarga de los Estados Unidos".
Las pocas críticas a este acto bélico de USA en Venezuela en los medios estadounidenses fueron bastante tibias. Por destacar alguna entre las menos suaves, la del New York Times, que no pasó de decir que el ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente, ya que "sin la aprobación del Congreso, sus acciones violan la ley de Estados Unidos".
Uno de los pasajes tan absurdos y penosos como graciosos de esta historia fue el de María Corina Machado hincando rodilla en tierra para ofrecerle a Trump "compartir" con él su Nobel de la Paz en un acto de supremo lamebotismo.
Pero Tump ya se había sacudido a Corina de encima diciendo que no contaba con ella para el reparto del gobierno de Venezuela, que es una chica muy amable, pero que no tiene ni el apoyo ni el respeto de los venezolanos y que ya había escogido a la chavista Delcy Rodríguez para gobernar. Para ponerle la guinda a este acto cómico, apareció Cayetana Álvarez de Toledo con el gag final.
Corina, viéndolo todo perdido, ya se ha encomendado al altísimo y se ha reunido con el Papa antes de su encuentro con Trump en la Casa Blanca, cita programada para mañana jueves 15 de enero.
Olviden todos esos rollos del nuevo orden mundial y cualquier análisis geopolítico cabal de los movimientos del macarra, fascista, paleto y millonario narcisista crónico. Trump hace tiempo que se bajó los pantalones y se cagó en el derecho internacional recibiendo como castigo algún meme y poco más.










