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Editorial Bruguera: de 13, Rue del Percebe a Mortadelo

 

Xavi Franch, director del Centro Cívico El Coll – La Bruguera, me envió el aviso del estreno en Youtube de este docu de 15 minutos sobre la historia de la Editorial Bruguera elaborado por barcelonamemory.com, una página de Manel Moncusí & Manel Minguillón.

Con guión de Josep Callejón, Josep Beltri y el Grupo de Estudios El Coll-Vallcarca, para su elaboración se consultan, entre otras, fuentes como el extenso contenido de brugueraobrera.com, una página más que recomendable en la que se encuentra un documental interactivo que recupera la historia de la Bruguera más combativa a través de la memoria de las personas que trabajaron en la empresa y sus testimonios. Todo ello reforzado en una gran cantidad de documentos valiosos e interesantes sobre la lucha obrera de la que nació la cooperativa Coop57.

Esta es la introducción, más bien descripción larga, que Barcelona Memory hace de su corto documental:

Esta historia empieza con la llegada de Joan Bruguera Teixidó y su familia (1910 ó 1912) al barrio del Coll. Aquí, en la calle Mora de Ebro, abrieron con unos cuantos trabajadores del barrio, una pequeña imprenta, «El Gato Negro”.

Primeros años (1921-1936)

Empezaron editando revistas, folletos y seriales. En 1921, lanzaron su primer gran éxito: El Pulgarcito. Joan Bruguera, el fundador murió al poco por lo que sus hijos, Pantaleón y Francisco Bruguera se hicieron cargo del negocio familiar.

Durante los años previos a la guerra, la editorial había mostrado su simpatía por los ideales republicanos, editando revistas que transmitían sus valores (Rataplán, etc.), en la línea de muchas revistas de ese momento. Todas fueron colectivizadas por el decreto Tarradellas (1936) aunque con dificultades por desabastecimiento, la Bruguera siguió funcionando mientras Francisco Bruguera estaba luchando con el ejército republicano como oficial en el frente de Valencia.

Acabada la guerra, Francisco fue liberado del campo de prisioneros donde acabó internado y volvió al barrio a trabajar en la editorial con su hermano Pantaleón. Juntos decidieron sustituir el nombre de “Gato Negro” por otro menos vinculado a la República: el apellido familiar (1940). Nacía la Editorial Bruguera volviéndose a editar El Pulgarcito (1947), sorteando la censura.

Crearon nuevas revistas y personajes: El Cachorro (1951)) de Juan García Iranzo o el Capitán Trueno (1956) de Ambrós y Víctor Mora.

Los quioscos de todo el país, estaban llenos de revistas y tebeos de la Bruguera. Contaba con unos dibujantes y guionistas de primera.

En los años sesenta se modernizó la empresa: se compró nueva maquinaria de impresión tipográfica y de encuadernación y se inició la impresión en huecograbado con su primera rotativa.

 
   

Se hicieron populares las primeras colecciones literarias, editadas en formato de bolsillo a precios baratos y colecciones de cromos basadas en las producciones cinematográficas del momento: Los Diez Mandamientos, Ben – Hur, Sissi), Sissi Emperatriz…Muchas familias del Coll, Vallcarca, Carmelo, y la Taxonera…ensobraban los cromos escuchando la radio para completar los sueldos.

Nuevas cabeceras y nuevas colecciones literarias llenaban las librerías y los quioscos. Las «Historias Selección» fueron un éxito de ventas. Estimulaban a la lectura a una juventud poco lectora intercalando una página ilustrada con viñetas y textos literarios en la página siguiente. (1954).

Las Joyas Literarias Juveniles (1970), tenían un formato más sencillo. Las colecciones de «bolsilibros» tanto del Oeste, como policiacas o del género «rosa», inundaron librerías y quioscos con los relatos o novelas de Corín Tellado, Marcial Lafuente Estefanía, Carlos de Santander, Silver Kane, Clark Carrados , Juan Gallardo Muñoz (Curtis Garland) y muchos más.

Mapa con las delegaciones de Bruguera que aparece en el documental.

La red de distribución de la Editorial Bruguera era excelente. Tenía delegaciones en Madrid, Bilbao, Valencia, Sevilla, La Coruña, Barcelona y provincia. También tenía mucho interés en llegar a lugares donde las demás editoriales no tenían distribución.

Llega la TV

Paradójicamente, la TV fue una gran oportunidad para la Editorial Bruguera: llevó al papel los más famosos personajes de las series de TV de los 60, tanto animadas como de otros géneros como Bonanza , Sissi, Popeye, o los personajes de Disney.

Explotaron el éxito de televisión de la Familia Telerín y la del famoso “Vamos a la cama”. Sacaban también cuentos, mini-cuentos, troquelados, y unas interminables colecciones de cromos. Editaron revistas como Telecolor (1963) y Fans (1965) , sobre los ídolos juveniles del momento, para los jovencitos.

El gran boom

El boom de la empresa vino con la aparición de la revista Mortadelo (1970) , una de las de mayor tirada de todos los tiempos. Los personajes de la Bruguera crearon todo un universo del que los más pequeños… y los no tan pequeños, disfrutaban. Los tebeos formaban parte del ocio de todo el país.

Incluso, se editaron las aventuras de los personajes de la animación japonesa que empezaban a aparecer en la TV como Heidi de Johanna Spiry y de Marco de Edmundo de Amicis.

Por motivos logísticos se inicia la construcción de una nueva planta industrial de la editorial Bruguera en Parets del Vallès. Los trabajadores que vivían en el Coll o los barrios de alrededor, tenían que desplazarse con el servicio de autocares contratado por la empresa.

 
   

Los edificios del Coll se emplearon como almacenes de devoluciones, centro de cálculo, administración, delegación de Barcelona hasta que, por causas poco claras, se quemó una rotativa y buena parte de una de las naves, con el consiguiente coste añadido para una empresa que ya empezaba a mostrar señales de agotamiento.

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