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El negocio del paro

El negocio del paro
 

El negocio del paro

¿Qué diferencias existen entre una una empresa de trabajo temporal (ETT) y una agencia de colocación?

En apariencia parecen algo diferente, pero en el fondo sólo esconden el fracaso de los servicios públicos de empleo estatal y un paso más hacia su privatización.

Más intermediarios privados autorizados, básicamente un lavado de cara de las ETT que actúan sin mucha vigilancia moviéndose por las cloacas de lo precario.

España, país de intermediarios

Las agencias de colocación son empresas intermediarias, con o sin ánimo de lucro. Precisan de autorización del servicio público de empleo para operar y  que no pueden cobrar al trabajador por los servicios de intermediación y búsqueda de empleo.

«La Ley 35/2010, de 17 de septiembre, de medidas urgentes para la reforma del mercado  de trabajo, tiene como objetivo esencial contribuir a la reducción del desempleo e  incrementar la productividad de la economía española».

Así empieza el  Real Decreto 1796/2010, de 30 de diciembre, por el que se regulan las agencias de colocación.

No hace falta darle muchas vueltas. Si las agencias de colocación tienen que garantizar al trabajador la gratuidad de sus servicios ¿de dónde saldrá el dinero para mantener la infraestructura de oficinas y empleados? ¿Y todos los gastos e ingresos de la agencia?

Y es que el paro es un gran negocio,  acercándonos a los seis millones de personas desempleadas y muchos aspirantes a serlo gracias a la nueva reforma laboral, son un caramelo para cualquier empresario avispado.

 
   

5.639.500 parados, según la EPA

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Hay que mentalizarse de que hay que  trabajar por menos dinero, dicen algunos. Otros hasta sugieren que sin sueldo, pero sin olvidar que todo lo que se pierde siempre se lo lleva alguien calentito.

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