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La factura de las promesas falsas

 

La factura de las promesas falsas. Viñeta del 09/01/2021 en CTXT

Fue el 7 de enero. El precio de la luz alcanzó su segundo precio más alto de la historia rompiendo marcas en Europa en plena ola de frío. Pegó un subidón del 27% para llegar a los 16,81 céntimos por kilovatio hora con tarifa regulada. Eran los primeros días de la ola de frío que trajo Filomena y también de la nevada que lo puso todo patas arriba en distintos lugares.

Viñeta 03/12/2017 en CTXT

La nieve dejó también preciosas estampas, como la del repartidor de Glovo que sigue entregando pedidos esquiando mientras que para bastantes medios la noticia es que «se hace viral«. Aunque no todo son malas noticias en este paisaje neoliberal mezquino, Deliveroo ha perdido el macrojuicio de Barcelona. No deja de ser un indicador chungo que un trabajador deba demostrar que lo es ante un juez.

De justicia es recordar

Que se le recuerde, y se le siga recordando, al PSOE y a Podemos su pasado haciéndose pasar por un supuesto fiero león que rugía contra el oligopolio de las eléctricas, los abusos de los poderosos y las puertas giratorias con enchufe para los políticos en las empresacas del ramo es de justicia, inevitable y necesario.

Es hora de pasarles la factura de sus promesas falsas, aunque no sea más que un simple ejercicio de desahogo que impida salir a la calle a quemar cosas.

Bajaremos la factura de la luz poniendo firmes a las grandes eléctricas

No olvidemos que prometían, además de que bajarían la factura, que pondrían » firmes» a las grandes eléctricas. La firmeza de los que tienen que ser firmes se ha quedado en conformarse con unos irrisorios 54 millones de euros en multas en 6 años cortos y eso, para los ladrones de la luz, supone menos sacrificio que pagar dos cafés y unas porras. Nadie ha ido a la cárcel por delitos continuados de robo a contador armado.

 
   

Ya metidos en la harina de lo fácil que se amasa en los lugares comunes, rememoro aquello de «la superioridad moral de la izquierda». Esa a la que tantas veces se apela desde algunas derechas como argumento estrella de salida para después  justificar las inmoralidades menores de los suyos. Ya saben, el mal menor ese que nos ha matado tantas veces en las urnas, pero es que se lo ponen a huevo.

Que no cunda la realidad

Cabría esperar (si es usted demasiado joven, militante crítico y/o ingenuo) que aquellos leones volvieran a rugir contra semejante atropello del subidón de la luz y el gas justo en este momento, pero no. Por contra, la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, dice poco menos que somos unos histéricos y que soltemos la gallina sin rechistar porque el nuevo atraco será chiquitín. Y tengo que contenerme para que no me suspendan el DNI si digo y escribo lo que pienso cuando leo estas mierdas.

Izquierda Unida, que ha quedado para denunciar cosas de palabra, fue fagocitada por Podemos y este se dejó licuar encantado por el PSOE. El producto resultante se lo bebieron los de siempre. Eructaron y siguieron a lo suyo.

Para el post-posturismo neomoderno es de trasnochados hablar de lucha de clases, de movimientos sociales y justicia social. Eso no da Likes. Los que algunos creían que eran revolucionarios se han aliado con los que dicen ser reformistas, pero nada de tocar ni un poquito lo estructural ni lo importante. Sin sorpresas.

El «peso» de los escaños

Ahora, el único tablón argumental al que agarrarse que le queda a la militancia, y a parte de sus distintas vertientes que fueron un día simpatizantes (andandarán ahora aquellos círculos), es su «poco peso»  en Moncloa. Sin el peso en cuestión no hay nada que hacer, salvo tuitear fuerte contra las injusticias en el mundo a la espera de una mayoría absoluta mientras diputean y ministrean como gobernantes de segunda anhelando tiempos mejores agarrados a sus carteras.

No se les ve ni un gesto de coherencia que sugiera romper con las supuestas trágalas. No hay indicios de que pretendar volver a la arena de la oposición pata intentar conseguir los votos que no tienen, y que aseguran necesitar, para ser los que tomen el cielo por asalto . A todo esto,  sus más fervorosos admiradores no dejan de reprochar al electorado que hayan votado mal.

Mientras tanto, esos poderosos que iban a meter en cintura siguen con su agenda más activa y rentable que nunca.

Como terapia se puede intentar comprar la moto de las encarnizadas luchas internas en el núcleo de la coalición. Hagamos el ejercicio necesario de abrazar un poquito más fuerte la realidad que la utopía. Vaya, pues no funciona.

 
   

No funciona porque esto no fue lo que prometían cuando firmaron lo que calificaron de coalición progresista histórica elevando el acto a la gesta más grande jamás realizada por las izquierdas. Nada dijeron entonces sobre el «peso» de los escaños». Ahora no se les puede exculpar sin castigo ni debate y mucho me temo que se desangrarán en votos el próximo viaje.

Es una historia que se nos hace muy familiar por repetida. En el sur la hemos visto en muchos ayuntamientos, incluso en la Junta. Cuando IU conseguía sillas suficientes para formar gobierno de coalición, en cuanto se sentaban se desinflaban y se seguían desinflando justo hasta que se acercaban las siguientes elecciones. En ocasiones perdían tanta masa durante ese proceso, que el personal hasta se olvidaba de que estaban, o estuvieron, ahí.

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