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Lo que me sale de la punta

 

Aún sabiendo que esto apenas le interesará  a unos pocos he decidido escribirlo porque en un par de ocasiones he hablado sobre las puntas de los lápices y siempre hay alguien que se ha quedado dudando de si entendió lo que le contaba.

No entendián porqué los lápices eson un gasto importante para un dibujante, aún dibujando mucho cualquiera puede pensar que un lápiz debe tener una vida bastante larga. No es así.

Empiezo todos los dibujos a lápiz,  me sigue gustando el contacto con los lápices de madera, nunca me acostumbré a los portaminas.

Una gran parte de la vida de un lápiz se consume entre un montón de bocetos sobre los que no se borra nada, todo se rectifica encima, hay algunas viñetas que, si me no me desagrada el acabado final, se publican a lápiz.

Cuando se compra un lápiz viene con una punta «redonda» terminada en punta de aguja, resultante del afilado industrial que es el mismo que podemos conseguir con una sacapuntas tradicional.

Puntas

Para un lápiz duro o para ser usado sólo para escribir, es una punta válida. Sin embargo para dibujar, más aún en un lápiz blando dura un suspiro, a los cuatro trazos ya estará así:

La ventaja de esta punta cónica básica es la de la sujeción ofreciendo más resistencia a roturas que obligan a tener que andar haciendo nuevas puntas.

Si embargo las puntas para dibujo están hechas a cuchilla con un cutter, como la de los lápices de los carpinteros, antiguamente existía un utensilio para uso escolar que hacía las veces de cuchilla de afilar pero fue retirado del mercado cuando varios zagales terminaron por afilarse involuntariamente las puntas de los dedos.

Un lápiz afilado a cuchilla presenta esta pinta:

 
   

Esta nueva punta cambia completamente el modo de uso del lápiz.

Ya disponemos de una punta mucho más larga pero al tener menos madera sujetándola es más fácil partirla. Por esto  ahora se apoyará el dedo índice sobre ella a la hora de sombrear  para evitar que se combe y rompa de la presión.

También, y esto es válido para todo tipo de puntas, hay que evitar que se caigan mucho al suelo, porque terminarás con un lápiz que contiene una «mina» fracturada en su interior que convertirá en toda una lotería poder sacarle una punta resistente.

Esta nueva punta nos permite además tener varios trazos en una sóla y no tener que andar cambiado de lápiz:

Para conseguirla basta «rayar» sin levantar el dedo hasta gastar el área del trazo hasta obtener lo que se ve en la imagen de arriba.

Ahora ya tenemos varios tipos de trazos para usar. Ya podemos jugar con la presión para sacar varios acabados por cada lado de esta nueva punta.

A trazar y trazar

 
   

Como esto es algo que haremos con frecuencia mientras dibujamos cuanto más larga sea nuestra punta más tiempo se ahorra sacando nuevas puntas.

Ahora el cuerpo del lápiz es un aliado imprescindible para trazar. Es la guía para trazar paralelas o tirar líneas largas. Además, ahora el lápiz pasa a estar por debajo de la mano y no por encima como cuando escribirmos con él.

Las puntas pueden llevarse al límite con lo que bastará tener dos lápices para tener una paleta de trazos muy completa. Llegando a conseguir anchos y puntas finas muy definidas como esta:

Disculpen la calidad de las fotos. Han sido hechas con un teléfono que no da para mucho macro.

Tanta punta y tanto viaje de cuchilla es el motivo de que la reposición de lápices sea  casi mensual. Los daños colaterales  son una colección de lápices ya tan pequeñajos que apenas caben en la mano. Terminan abandonados en el bote.

Cuando los veo allí amontonados, en el culo del bote,  siempre recuerdo que en otros países seguramente podrían apurarlos un poco más.

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