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Los piratas están de moda

 

Portada para el libro «Aleta de Tiburón» de Javier Alfayate

No hay duda, los piratas están de moda, aparecen en los informativos, en algunos libros, en los ayuntamientos y diputaciones y hasta en la boca de la ministrada de lo cultural.

Los piratas cometen todo tipo de saqueos, están en el agua y también en la tierra.

Secuestran barcos abordándolos para hacerse con su carga y para ello no reparan en usar con violencia  todas las armas que tienen a mano, en tierra hay piratas de chaqueta y corbata que navegan acechando  la bolsa urdiendo planes macabros para desplumar incautos con la promesa de enriquecerse al estilo pelotazo veloz, son despiadados especuladores de propiedades, ahorros e ilusiones de millones de personas.

Los piratas de secano son los que se dedican a la gestión de la piratería urbana de impuestos, reunidos en los ayuntamientos cobran por hablar, por opinar y discutir memeces, por entretenernos con chorradas mientras van implantando modelos urbanísticos salvajes. Se les reconoce enseguida porque suelen llevar colgando las babas de las recalificaciones y se mueven hábiles entre  plusvalías y comisiones tapadas, su oro es la tierra.

Al mapa del tesoro suelen llamarle Plan de Ordenación Urbana PGOU, los primeros robos que suelen cometer son fijarse sueldos que son verdaderos insultos tolerados.

Pero vivimos rodeados de muchas otras razas de piratas, los que no vemos pero están ahí, escondidos tras compañías de telefonía móvil, bancos, financieras, inmobiliarias, promotoras, constructoras, concursos de televisión y otras cavernas del timo, estos van sangrando cuentas sin pausa utilizando  artimañas oscuras pero evidentes, son los piratas invisibles.

 
   

Entre tanta ilegalidad pemitida y tanto trabajo acumulado voy a hacer un alto de un par de minutos para disfrutar de uno de las pocos placeres legales y casi gratis que aún nos quedan:

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