Icono del sitio JRMora, humor gráfico

Nacido un 14 de abril

 

Cada vez que llega esta fecha se leen las mismas cosas, es inevitable que cada cual juegue con las efemérides como más le interese y tampoco voy a ser diferente.

No pienso recuperar la gracia gastada de relacionar la conmemoración de la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931 con el hundimiento del Titanic, también un 14 de abril pero de 1912.

Hoy saco el ombligo a pasear descaradamente para dedicar unas letras a algunos que aún creen que la opinión se puede pactar y/o comprar.

A esos otros que se erigen en falsos líderes naturales y que actúan como marrulleros digitales para construirse una identidad mediática llena de contradicciones y peloteos en la dirección del viento más soplador.

A esos otros que aún creen que pueden conseguir que las opiniones que no les gustan pueden ser perseguidas y eliminadas.

Pero sobre todo a los que nunca tuvieron el valor de hacerlo a cara descubierta, como unos valientes, con su nombre por delante y optaron por escupir un  e-mail  huérfano de autor como testigo de su indigencia cerebral.

También a aquellos que desde determinadas posiciones de ventaja aplican el vacío a toda postura que no comparten.

A los que vendieron su culo por dos céntimos y encima pretenden humillar a los que se resisten a ofrecerlo gratis en sacrificio y  sin querer digerir que  hayan decidido asumir los «daños colaterales» de su opción.

Pero principalmente a todos los que siguen cargando su independencia en la mochila para dirigirse allá donde deban hacerlo.

 
   

Y porque nací un 14 de abril.

Salir de la versión móvil