Icono del sitio JRMora, humor gráfico

Ñórdigas

 

Llevo algunos sábados haciendo la compra semanal en una gransupermegaficie de alimentos y otras vainas.

Dicen que nos hacemos adultos cuando empezamos a tener capacidad de decisión pero estos supermercados consiguen que perdamos toda adultez que hayamos podido acumular. Para empezar colocan los cuatro productos básicos en las cuatro esquinas del local con lo que tienen garantizado el deambular a los zombies empujadores de carritos.

En el super todo es super, las distancias se hacen eternas entre atascos y megafonías que no informan al cliente de nada, más bien reclaman cual campo de concentración a una cajera o reponedor que lleva tres segundos sin ocupar su garita, los pasillos con ofertas que no podrás rechazar te salen al paso justo cuando empezabas a recordar dónde está aquello que necesitabas.

Esto sumado a que los productos que quieren venderte están siempre situados a la altura de los ojos a poco que bajes la vista buscando información escrita en carteles sobre los pasillos (que no encontrarás) ya te han vendido la lata de Ñórdigas de tres kilos que no pensabas adquirir.

Pero esto no es todo, encima cambian los productos de sitio cada día para que sigas paseando y vuelvas a comprar Ñórdigas .

Los supermercados se gastan una pasta para conseguir vendernos Ñórdigas
Con lo fácil que sería usar un simple sistema de colores y un mapa virtual que pudiéramos consultar por los productos por familias en un GPS incorporado en la barra del carrito.

El carrito es otro mundo aparte, es un nuevo concepto de conducción, siempre tienen una puta rueda (que parece defectuosa de forma casual) dispuesta de forma que haga desviar el carro hacia la cabecera de las Ñórdigas al salir de cualquier pasillo.

Por cierto, esta noche voy a cenar Ñórdigas .

Salir de la versión móvil