
Odio. viñeta del 30/01/2026 en CTXT
El martes 27 de enero de 2026, el Gobierno aprobó una regularización extraordinaria de migrantes en situación irregular de la que podría beneficiarse medio millón de personas, aunque se estima que en España viven unas 840.000 personas esta situación.
Aunque no hay una fecha concreta para la puesta en marcha de esta medida, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha elegido la vía del Real Decreto por lo que los procesos de regularización podrían empezar en breve y el Gobierno estima que las solicitudes podrían empezar a presentarse a principios de abril.
Tras la tramitación del Real Decreto, el plazo de presentación de solicitudes estaría abierto hasta el 30 de junio y el plazo para resolver las peticiones puede extenderse hasta tres meses, aunque solo con la admisión a trámite, en un máximo de 15 días, los inmigrantes solicitantes ya podrán empezar a trabajar.
Según el texto de la regularización, las personas que pueden acogerse a esta medida son aquellas que hayan llegado a España antes del 31 de diciembre de 2025 y que puedan acreditar una permanencia continuada en el país de, como mínimo, cinco meses en el momento de la solicitud. Otro de los requisitos será no contar con antecedentes penales ni suponer una amenaza para el orden público.
Aquellos que vean aprobada su solicitud conseguirán regularizar su estancia en el país y obtendrán un permiso de trabajo válido para trabajar en cualquier sector en todo el territorio español. En principio, esta autorización tendrá una vigencia inicial de un año y permitirá la posterior incorporación de los beneficiarios a las figuras ordinarias del Reglamento de Extranjería para completar la regularización. El permiso se extiende también a los hijos menores que ya residan aquí, aunque en este caso la autorización será de cinco años.
¿Y quién se opone a la regularización? Pues los mezquinos de siempre y otros que reciben el rechazo de gran parte de su colectivo, como es el caso de Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, que cargó contra la regularización extraordinaria de inmigrantes porque según su vara de medir: "Todos no caben".

Bajuno argumento xenófobo de mierda, cuando casi el doble de estas personas ya están aquí, así que no lo dice por un problema de espacio físico precisamente.
El miserable de Jesús Sanz, se ha quedado solo frente a la postura de la Conferencia Episcopal, que apoya y aplaude la medida aprobada por el Gobierno.
Otro que ha hecho lo único que sabe hacer, mentir y esparcir odio a capazos, ha sido el vago de Santiago Abascal. Santi el flojo miente a boca llena a sabiendas de que la regularización de inmigrantes no supone otorgarles la nacionalidad, pero su parroquia de lobotomizados necesita su dosis periódica de bilis calentita.
Así, el Madelman de Hacendado, que por no hacer no hizo ni la mili, que no ha dado un palo al agua en su miserable existencia y que saldría por patas en el caso de tener que defender la patria con su cuerpo, considera que "Aunque les den la nacionalidad de manera fraudulenta no son españoles ni lo serán" y dice que quiere revisar más de un millón de nacionalidades concedidas durante el mandato de Sánchez.
Y mientras tanto, el PP, actuando ya sin complejos como la marca blanca de Vox, sigue con la matraca de que la regularización de inmigrantes es una medida para "alterar el censo electoral", cuando saben y sabían que estas personas no podrán votar en las siguientes elecciones.











"Al próximo que odiaremos será a usted". Ya están en ello (que se lo digan si no a Zapatero).