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Sí, pero…

 

Es la segunda vez que me pasa y por la gloria de Pete Sampras que no lo entiendo.

Esta mañana tuve que hacer un ingreso en concepto de pago por un servicio contratado a una persona que tiene cuenta en Caja Rural, se trata de una pequeña cantidad.

En la avenida principal de mi ciudad hay una cantidad alucinante de bancos y cajas, así que busco la oficina de Caja Rural y entro para hacer algo algo que se hace miles de veces al día en todos los bancos y cajas.

– «Hola, buenos días, quiero hacer un ingreso a este número de cuenta»

Saludo de cortesía y la primera en la frente.

Sí, pero..» (Los «sí peros» suelen ser siempre indicativo de que te van a soltar un rollo que va a derivar en un problema absurdo)

El amigo que me atiende me cuenta una historia de que la caja donde quiero hacer el ingreso no está confederada o algo así, cosa que me suena a película del General Custer.

Además me avisa que el ingreso me va suponer 2,5 euros de «gastos» y encima el dinero no llegaba en el día, vale un robo importante, pero quiero ingresar esa pequeña cantidad ahora. Acepto el robo.

Pero lo más absurdo aún no ha llegado, el amable señor me dice que para ingresar dinero en la cuenta en cuestión tengo que tener «autorización del titular de dicha cuenta» y si no la tengo he de enseñarle mi dni, rellenar y firmar un documento como si se tratara de un ingreso de 300 millones de euros.

 
   

– «Pues claro que tengo autorización, toda la del mundo, le tengo que pagar por un servicio, es una empresa que tiene entre sus modalidades de pago el ingreso en cuenta. Llámele por teléfono, salúdele de mi parte y así de paso podrá comprobarlo»

El hombre me mira raro, con cara de querer enfadarse pero sigue intentando convencerme para que escuche su jeroglífico bancario.

-«Ya, mire es que esto es Caja Rural de (localidad) y usted quiere ingresar en una cuenta de Caja Rural de (otra localidad) y por eso…

Le interrumpo.

-«Sí justo eso quiero, ¿esto no es la Caja Rural? , le pregunto mirando a mi alrededor.

-» Sí pero…»

Vuelvo a interrumpirle, dos «sí peros» son demasiados para tan breve conversación.

-«Mire, esto es lo más normal del mundo, hacer un ingreso en ventanilla, sin gastos y de manera simple, rápida y límpia. Es un trámite habitual que se hace cada día en bancos y cajas, de esa forma he pagado esta mañana esto y esto… y esto, le digo enseñándole los justificantes de esos ingresos.

Sí pero…«

Me despedí amablemente interrumpiendo al amigo Rural al tiempo que me levantaba.

 
   

A los 5 minutos había hecho el ingreso en casa desde el servicio online de mi banco, sentado cómodamente, el gasto apenas ha sido de 50 cts.

Seguro que Caja Rural sigue en sus trece y media en que eso es así porque es así, pero es una estupidez lo miren por donde lo miren.

La gente debería entrar en bancos y cajas como el que entra en la carnicería o en cualquier otro comercio, porque eso es lo que son, comercios, tiendas que no venden nada tangible sólo pegan tajos al dinero que mueven.

Pero no, cuando vamos al banco parece que estamos entrando en el tribunal supremo y acatamos toda norma y pago por estúpido que este sea, no se muy bien si arrastramos aún esa cateta forma de comprotarnos de hace décadas cuando el alcalde, el director del banco, el cura, el juez y el médico era los «Don» del pueblo y había que hacerles reverencias por lo que pudiera pasar.

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