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Sin rechistar

Sin rechistar
 

El buen periodista es que respeta la línea editorial. Más periodistas de los que usted cree piensa así.

Los tiempos cambian, no hace tanto que ser periodista era ser alguien, pero ni más ni menos importante que un fontanero o un astronauta.

Lo único que queda del romanticismo de aquella profesión liberal son los salarios.

Algunos de los que se amanceban a la empresa que administra las verdades del día han adoptado la pose de informador estrella pasando a ser los protagonistas de una de cada tres noticias y encima con sueldo gordo.

Se cuenta todo, se denuncia casi todo, pero pocos son los que tienen el valor de levantar su nómina y mostrar la cifra que hay en ella, unos ( pocos) pasarían la verguenza de Rajoy a la pregunta de Maria Violeta y otros (muchos) la del profesional maltratado.

Incluso los hay (empleados y jefecillos) que justifican que «la profesión es así«. Creen que que nadie debería sorprenderse de que un trabajador de este gremio empiece a trabajar al alba y termine bien entrada la noche con una pausa para comer pero sin dejar de pensar mientras repone fuerzas en la responsabilidad que tiene de informar.

Imagina que los bomberos siempre fueran los mismos (y pocos) que no tuvieran turnos, porque los fuegos son así, que no se encienden a horas concretas.

Nadie diría que ser bombero «es así», pediría más bomberos y mejores sueldos para ellos.

Informar está muy mal pagado y son pocas las empresas que practican eso de la conciliación de la vida laboral y la personal. La precariedad es evidente y hasta que no se levanten esas nóminas seguirá siéndolo.

 
   
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