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Spam electoral, empaquetando ciudadanos por ideología

 

Spam electoral, empaquetando ciudadanos por ideología.

Viñeta del 25/11/2018 en CTXT

El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó el texto relativo al Proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (PDF).

Lo primero que llama la atención es su nombre porque lleva un chistaco escondido, concretamente en el nuevo artículo 58 bis.

Tener los datos de todo hijo de vecino organizados por opiniones políticas y vete a saber qué información personal más es un caramelo para las empresas y el sueño de cualquier sátrapa. Algo con lo que las empresas llevan décadas trapicheando.

Ningún partido lo vio venir

Lo vergonzoso es que sean ahora los partidos los que legislen, pasándose las leyes por los bajos y para adatarlas a su idea de granja de ordeño de datos y hacer listas temáticas con nuestros datos ideológicos.

PP, PSOE, Ciudadanos, Foro, PdeCat, PNV y ERC son los patrtidos que votaron a favor de esta basura.

Podemos también había dado su apoyo a la ley en el Congreso y no había presentado enmiendas sobre este asunto para el debate en el Senado y ahora busca, junto con Ciudadanos, cómo rectificar su apoyo a la ley. Desde Podemos reconocieron que han tomado consciencia de la relevancia de la disposición final tercera de la Ley de Protección de Datos, donde va incluida esta posibilidad. «Estamos viendo como arreglarlo«. dicen ahora.

Finalmente obtuvo el voto negativo de Podemos, Compromís, Nueva Canarias y Bildu, pero en realidad ningún partido la criticó hasta que fue demasiado tarde, lo que demuestra que leen leen poco o mal. O ambas cosas.

 
   

 

Se supone que estos datos sólo serán usados en campaña electoral e insisten en que se protegerán con celo, pero lo cierto es que para procesar tal cantidad de información deben intervenir muchas personas y empresas y que estas golosas bases de datos estarán disponibles tanto para los partidos habituales como para cualquier organización de colgados que decida presentarse a las elecciones. Imagine el abanico de indeseables que puede entrar en juego.

La AEPD rechaza que la nueva ley de protección de datos permita el «spam» político
y asegura que no admite el tratamiento de datos personales para elaborar perfiles basados en opiniones políticas, pero el texto aprobado sigue diciendo lo que dice.

 

 

Las listas las carga el diablo

Todas estas mierdas suelen hacerse bajo una apariencia de que se está beneficiando y protegiendo a las personas que son procesadas, catalogadas y listadas, aunque a veces se pretende, pero no deja de ser lo que es; personas listadas y marcadas por ideas.

Listas que pueden terminar en las manos equivocadas y en un momento delicado convertidas en una acusación, incluso en una condena directa. Elementos fichados.

Así, la recolección de datos con la excusa de la lucha contra el narcotráfico se han transformado en listas negras de migrantes y refugiados o como en el caso de Cambridge Analitica, que se usaron para dar un vuelco a los resultados de las elecciones con sucias maniobras.

 
   

 

O aún más peligroso, como cuando en Holanda se creó un censo. En esta lista se incluían las preferencias religiosas de la población con la benigna intención de gestionar acertadamente el número de iglesias y sinagogas necesarias. La intención era calcular los recursos disponibles según la demanda de cada una de las comunidades.

Gracias a este censo, cuando llegaron los nazis ya tenían el trabajo hecho, una lista perfecta con los datos de aquellas personas a las que exterminar, sólo el 10% de los judíos holandeses sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial.

España también aportó su granito de arena, aunque de una manera más sucia y mucho menos involuntaria, según una investigación del periodista periodista judío, Jacobo Israel Garzón que El País llevó un poco más allá en 2010.

El régimen franquista ordenó en 1941 a los gobernadores civiles elaborar una lista de los judíos que vivían en España. El censo, que incluía los nombres, datos laborales, ideológicos y personales de 6.000 judíos, fue, presumiblemente, entregado a Himmler. Los nazis lo manejaron en sus planes para la solución final. Cuando la caída de Hitler era ya un hecho, las autoridades franquistas intentaron borrar todos los indicios de su colaboración en el Holocausto.

Ahora piense que muchas de aquellas listas no eran más que libros con anotaciones en fichas. Piense en las infinitas posibilidades que ofrece el trapicheo de los datos biométricos. El Gran Hermano se puede quedar a la altura de Bambi comparado con el gran ojo del Big Data.

 

 

Y de despedida, un extra para el recuerdo, PP, PSOE y Ciudadanos han presentado una enmienda conjunta para poder cerrar webs sin ningún tipo de control judicial, ni siquiera el pequeño control que todavía había en la Ley Sinde.

Actualización 28/05/2019. Una sentencia (PDF) del Tribunal Constitucional prohibe que los partidos recopilen datos personales sobre opiniones políticas.

Actualización 25/06/2019. Se publica en el BOE(PDF) – la sentencia del Constitucional que anula la ley que permitía a los partidos recopilar datos de las opiniones de los ciudadanos.

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