El alzamiento

 
 
Alzamiento

El alzamiento

Viñeta del 25/08/2018 en CTXT

Que el del culo blanco siga ahí plantado en un lugar destacado de ese parque temático de la «gloriosa cruzada» como atractivo para exaltadores de la dictadura y el franquismo,  es una anomalía y no hay pero que no resulte sospechoso.

Y digo más, en toda constitución debería existir un artículo del tipo: «todo ciudadano tiene derecho a cagarse de palabra, mofarse y befarse de cualquier dictador propio y/o ajeno , vivo o muerto, y de cualquiera de sus cómplices y esbirros».

Por salud mental, por normalizar el salto de página. Por consolidar el paso adelante y para reconciliarnos un poco con la ilusión de que la maldad comerá tierra sin que de ella brote nada parecido. Para vivir en un ambiente normalizado con aires de «nunca más».

Estos días corren por las redes de simplificación los argumentos más castrojos, uno de ellos es reprochar a los jóvenes antifranquistas, que no han vivido el franquismo, que de haberlo hecho se hubieran cagado vivos. Suena a algo parecido a eso de «con Mahoma no te atreves». Es una forma macarra de volver a escupir las «bondades» de la dictadura. En cierto modo, también de otorgar a la represión de la dictadura un aire de justicia.

Pablo Casado, catedrático de gargajos históricos.

Para estos tapadillos, los autorizados a opinar son sólo los perseguidos y represaliados pero claro, no los de las cunetas ni los que pretenden localizarlos y darles justo entierro. Esos son unos carcas, como los denominó Pablo Casado en 2009.

“¡Pero si son unos carcas! Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién, con la memoria histórica…”

A ese conglomerado formado por falsos equidistantes y supuestos aburridos de que les recuerden su pasado y de los loros de las viejas heridas hay que añadir los supuestos social demócratas de toda la vida. Tapadillos que en el fondo piensan como Casado, que lo de la memoria histórica, las fosas y las cunetas, Que es algo de los demonios de izquierda a los que hay que someter como sea.

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Viñeta del 31/05/2015

«Nostálgicos»

Cuando murió Franco yo era un crío que ya levantaba el pecho por encima del hule de la mesa del salón. Cuando sucedió el golpe del 23F del 81 ya me había hecho más de una maniobra orquestal en la oscuridad . Lo que más recuerdo de aquel día es a mis abuelos asustados haciendo planes de evacuación. Rememorando cosas que se me antojaban aterradoras. Y si ellos se preocupaban así es que pasaba algo chungo.

Crecí en ese tránsito tonto, espeso y en apariencia interminable del franquismo al postfranquismo. Tiempos llenos de apologías tibias y no tanto. Sin entender bien aún a aquellos que arrastraban el miedo y decidían «no señalarse». Poco tiempo más tarde entendí que el sedimento que había dejado el franquismo no se iría abriendo las ventanas. Algunas mierdas iban a necesitar años de espátula y Zotal.

Décadas después se vuelve a llamar  «nostálgicos» a los franquistas, como dándoles una pátina sentimental, blandita y revisionista. Incluso muchos lechones que no quieren escuchar a sus mayores, ni bucear en su historia reclaman el olvido. Y que sigamos mirando a otro lado como acto de modernidad.

Da igual si se exhuma a Frasco, mañana o dentro de cuatro meses, muy tarde sería nunca y es algo que se debería haber hecho, sin dramas ni espectáculo, hace ya demasiados años. Metamos la pala y sigamos adelante. Terminemos con esa anomalía histórica y ataquemos otras sociales heredadas que ya empiezan a oler fuerte.

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