El vídeo que se muerde la cola

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Si hace unos días descubría la  noticia de que las viñetas  de Maitena»Mujeres Alteradas»  pasarían a  La Sexta convertidas en una comedia de situación,  hoy me he cruzado con una noticia , buena también, de la que aún no quiero alegrarme pero que conste que deseo hacerlo.

La Sexta  parece que también emitirá «Que vida más triste«, en el tarro de todos los que seguimos la serie en internet rondan más o menos las mismas preguntas:

¿Qué será del formato que ha funcionado en la red cuando aterrice en la tele? ¿Cómo la digerirá el público ajeno a internet?

Unos minutos antes rulaba otra noticia que había vendido la agencia EFE  (hasta que algunos medios no dicen algo parece que no existe) en la que, con  tufo a movimiento nota-de-prensa-de-verano  al más puro estilo marketing Googlero cantaba las alabanzas de su servicio de videos online Youtube como si de la pastilla del éxito absoluto de tratara.

Pero lo cierto es que, gracias a o por desgracia, a tanto ruido de que Youtube es la puerta de acceso directo a la fama,  el escenario  se ha llenado de fantasmas y mediocres sobreactuados, bien haciendo directamente el gilipollas,  intentando parecer un monstruo   televisivo,  enseñando tipín con canalillo y mostrando mohínes para adolescentes y onanistas fuera de fecha o incluso con pose de  comunicador estrella de la O sin canuto.

Esta fauna se reconoce a la legua ya que o son practicantes del burdo ridículo espontáneo y sin guión, intención o idea o bien son  envases más o menos agradable sin contenido craneal.

Y a los medios que tanto gustan  de cifras les basta el contador que marca las veces que se ha reproducido un video para atribuirle fama, éxito ylo que es peor, calidad.

Además, la mayoría de ellos admitieron en algún momento que son «de los de internet»  porque la tele es caca, los mismos que ahora ven el zurullo de color dorado y ponen los ojos como paelleras.

 
   

Internet sigue sin mercado propio para la materialización de ideas y seguimos asociando éxito absoluto con aparecer en la tele, el escaparate único sigue mandando.  Soy famoso porque salgo en la tele , salgo en la tele porque soy famoso.

Espero que las televisiones (en realidad no lo espero) sepan ver que de los cien mil millones de videos basurientos hechos por los tontos del tubo hay como mucho dos o tres contenidos realizados con esa mágica y cada vez menos habitual mezcla de trabajo y creatividad.

¡Ah!

Sea libre de aludir si le apetece.

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