España, blanco sobre negro

29.03.2026|

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Viñeta de J.R. Mora para CTXT. La ilustración denuncia el uso arbitrario de la fuerza policial, mostrando a un agente inmovilizando a un ciudadano con la rodilla sobre su cuello, una clara referencia visual a casos de brutalidad policial sistémica. El texto superior subraya la crítica a la desproporcionalidad de "todo el peso de la ley" aplicado físicamente con la leyenda: "AGENTE DE LA AUTORIDAD APLICANDO ARBITRARIAMENTE TODO EL PESO DE SU LEY CON LA RODILLA SOBRE EL CUELLO DE UN CIUDADANO"

España, blanco sobre negro. Viñeta del 27/03/2026 en CTXT

Si necesita contexto sobre la viñeta, puede empezar leyendo aquí sobre la detención de Serigne Mbaye, y otras personas, el pasado 26 de marzo en Madrid. Apenas unos minutos después de la actuación violenta de la policía, sin que existiera aún ni comunicado de la policía, ni atestado ni nada, algunos medios como El Mundo, y otros, ya hablaban de montones de policías heridos.

Días después, la reconstrucción de los hechos por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado ha ido cambiando a medida que el caso se amplificaba. Los agentes heridos se multiplicaron de uno a cinco en pocos minutos.

La técnica de inmovilización policial que consiste en presionar con la rodilla sobre el cuello de un detenido es una maniobra muy peligrosa, reconocida internacionalmente como uso desproporcionado de la fuerza y en muchos casos asociada a asfixia mecánica. Esta maniobra se aplica cuando el detenido ya está inmovilizado o incluso estando ya esposado, lo que amplifica la percepción de fuerza innecesaria. La "posición boca abajo" (prone position) con presión, conocida como "asfixia posicional", es considerada de alto riesgo.

Si bien esta forma de torturar a alguien inmovilizado en el suelo se practica por todo el mundo, en algunos países, e incluso en algunos estados de USA se prohíbe o se intenta limitar su aplicación de alguna u otra forma, pero la escena de la rodilla en el cuello o en la cabeza de un detenido, el uso y abuso del táser o hasta el estrangulamiento, forman ya parte del paisaje de las actuaciones policiales con un uso excesivo de la fuerza. Hasta 2020, cuando Francia prohibió a la policía usar la técnica del estrangulamiento, la policía podía incluso matar a detenidos por asfixia Y alguno que otro murió así.

Sea como sea, esta técnica de pisotear el cuello de una persona inmovilizada y esposada, y las imágenes que deja, siguen recordándonos las peores escenas de las intervenciones de los salvajes del ICE o la fotografía de Derek Chauvin aplastándole el cuello a George Floyd o a la de cualquier otra actuación policial en Estados Unidos.

Tierra de oportunidades

Tierra de las oportunidades. Viñeta del 31/05/2020 en CTXT

Pero no hay que irse a ningún país de nuestro entorno ni de otro continente. Aquí tenemos casos recientes como el de la muerte de Haitam Mejri, un asunto que apesta a violencia policial sin respeto alguno por la vida, o el de "un ladrón" sin nombre para los medios, que murió por asfixia. O el de un joven de Elche en agosto de 2017, al que un policía presionó el cuello mientras estaba boca abajo, engrilletado de pies y manos, y allí mismo falleció, así como muchos otros que no fueron noticia porque los detenidos no murieron.

Los matones del ICE español y la detención de Mbaye y nuestras compañeras

Editorial de 'El Salto' a la que se han sumado sumado los siguientes medios: 'CTXT', 'Pikara Magazine', 'La Marea', 'Pandemia Digital', 'Carne Cruda', 'El Plural', 'Canal Red', 'Sin Permiso' y 'Spanish Revolution'

Como integrantes de un colectivo editor que cree en la libertad y la democracia consideramos que Fernando Grande-Marlaska no debería permanecer un minuto más como ministro de Interior.

No hay meme que tape la realidad. En España se siguen produciendo redadas racistas bajo el mandato de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno, icono global de las izquierdas, el hombre que le dice que "no" a Trump, es también el último responsable de que la Policía Nacional pare a vecinos en la puerta de su casa por el color de su piel. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, es el recordatorio cotidiano de que el “no a la guerra”, que luce tan bien en la prensa global, amarillea cuando se trata de la guerra cotidiana contra nuestras vecinas y vecinos, la mayoría de las veces pobres, morenas, negras. No hay meme que tape que en España se producen redadas racistas como la que el 26 de marzo ha terminado con la detención de Serigne Mbaye.

Mbaye no es un desconocido. Ha sido militante del Sindicato de Manteros, exdiputado de Podemos en la Comunidad de Madrid, y es activista en las luchas antirracistas, la solidaridad por Palestina, y de todo tipo de reivindicaciones por los derechos humanos. Nada de eso les importaba a los policías que le han parado cuando llegaba a casa: ha sido detenido por su color de piel. 

La primera versión de Delegación de Gobierno, que El Salto ha podido conocer, indicaba que un vecino denunció “un robo” en el barrio en el que vive Mbaye. Su color de piel, su origen senegalés, ha hecho el resto. Los matones del ICE español, es decir, los policías nacionales formados en la política de las redadas racistas iniciadas por el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba y seguidas por el ministro Marlaska, tienen claro a quiénes pueden perseguir y hostigar. Si fuera blanco, ningún agente habría sospechado de Mbaye. 

Pero Serigne Mbaye no estaba solo. Sus vecinas, la gente de su barrio, ha salido para protestar contra el atropello violento que estaban cometiendo media docena de policías. Entre esas vecinas del barrio estaba Martín Cúneo, redactor de El Salto , también nuestro colaborador Pedro Ramiro. Esas vecinas y vecinos han tratado de impedir una detención injustificada y violenta; han recibido empujones, han sido arrojados al suelo y detenidos. 

Todo esto no ha ocurrido en Minneapolis, sino en Villaverde (Madrid). No lo ha llevado a cabo una patrulla de la agencia de fronteras estadounidenses, sino la Policía Nacional del gobierno de coalición.

Una hora después de que El Salto publicara la información de primera mano sobre la redada y la detención de seis personas, la agencia Europa Press, especializada en presentar de forma crítica la desinformación que llega desde la Delegación de Gobierno, publicaba la versión policial. 

La agencia fundada por el Opus Dei calificaba los hechos como una “refriega” y añadía un párrafo falso de toda falsedad: “Este grupo de hombres, entre los que se encuentra Mbaye, se han enfrentado de forma violenta a los policías, según estas mismas fuentes. Los agentes han tenido que reducirles y arrestar a un total de siete personas por presuntos delitos de desobediencia grave y resistencia a la autoridad”. 

La realidad, como había explicado previamente El Salto , es que Mbaye ha llegado a la puerta de su casa donde, una vez allí y ante la detención, vecinos y vecinas han bajado a impedir que se lo lleven; que la policía los ha empujado y violentado, entrando incluso en una propiedad privada para buscarlos y detener en el interior a una de esas personas. Y que finalmente se los ha llevado, suponemos que conscientes de que habían cometido un error pero, como es habitual, convencidos de que por mucho que pase no pasará nada.

Mbaye no es un desconocido. Si lo fuera, el vídeo de su detención no se habría expandido por las redes sociales; no se habrían producido condenas firmes desde todos los movimientos sociales y los partidos de izquierda. A los desconocidos les toca la peor parte del matonismo de las fuerzas y cuerpos y seguridad del Estado. Con ellos no se produce la solidaridad y el reconocimiento de millas de personas. Porque las redadas racistas son así, indiscriminadas y cotidianas, tan frecuentes que casi no reparamos en ellas. Hoy la detención de Mbaye se ha abierto un hueco en la agenda informativa, mañana pasará lo mismo con otra persona negra o latina y no aparecerá en los medios.

Como periodistas exigimos, ante todo, que se reconozca la verdad. La hemos podido documentar desde el minuto uno, no en vano uno de nuestros compañeros ha ayudado en su propia piel al abuso y la violencia policial. Como periodistas estamos obligados a contar que, detrás del meme de Pedro Sánchez, de todo el entusiasmo que genera su figura, subyace el mismo sistema que ha enarbolado una guerra sin fin contra los pobres, que ha permitido que se perpetúen los abusos y la violencia policial durante sus ocho años de mandato. El mismo sistema que este mismo 26 de marzo ha dado luz verde un reglamento de retorno que normaliza la deportación de personas migrantes. Como integrantes de un editor colectivo que creemos en la libertad y la democracia, consideramos que Fernando Grande-Marlaska no debería permanecer un minuto más como ministro del Interior. 

Comunicado de los vecinos y vecinas del barrio.

Violencia policial en la puerta de casa

La comunidad de vecinas y vecinos de Serigne Mbaye denunciamos su detención con violencia cuando estaba entrando en su casa.

  • En la operación policial también se detuvo a otros seis vecinos, tres dentro del edificio y en presencia de niñas, niños y adolescentes, cuando salieron a ver qué es lo que estaba ocurriendo.
  • También se detuvo a algunas de las personas que estaban grabando los hechos, lo cual atenta contra la libertad de información.
  • Hay tres vecinos y una vecina con parte de lesiones provocadas por la intervención policial, que han tenido que volver a acudir esta mañana al hospital.

Denunciamos esta agresión contra nuestro vecino, que no es la primera vez que sufre una identificación por perfil étnico-racial. Son prácticas cotidianas que vemos que padecen muchas personas racializadas de nuestro barrio.

En la mañana del viernes, mientras llevamos a dos de nuestras vecinos y vecinas a urgencias por las lesiones sufridas en la actuación policial, la comunidad en la que vive Serigne Mbaye emitimos este comunicado para dar nuestra versión de los hechos, solidarizarnos con las siete personas detenidas y denunciar el acoso policial cotidiano que sufren las personas racializadas en nuestro barrio.

Ayer, jueves 26 de marzo, a las 19:30 de la tarde, Serigne Mbaye fue detenido cuando estaba entrando en su casa. No le dio tiempo ni a sacar las llaves de la cerradura antes de que unos policías de paisano le exigieran que se identificara. Al explicarles que estaba entrando en su casa y que no había motivo para que lo identificaran, la contundencia y la dureza de la policía escaló muy rápido, llegando a inmovilizar en el suelo con fuerza desproporcionada a Serigne.

Alarmados y asustados, los niños y niñas que viven en el edificio avisaron a sus familias de lo que sucedía. Varias personas adultas del edificio bajaron rápidamente para intentar explicar que Serigne es miembro de la comunidad y que es una persona tranquila. Pero todos sus esfuerzos por intentar explicar la situación se encontraron con una respuesta cada vez más desproporcionada, que fue creciendo a medida que llegaban más unidades policiales.

La policía detuvo con fuerza a siete vecinos y vecinas, tirando al suelo, poniendo la rodilla en la cabeza y golpeando de manera contundente a varias personas. Tres de ellas fueron detenidas incluso dentro del edificio y cuatro de ellas sufrieron lesiones. También se detuvo a algunas de las personas que estaban grabando los hechos, lo cual atenta contra la libertad de información.

A pesar de la injustificada contundencia policial, las vecinas y vecinos nunca entorpecieron la labor de los agentes, sino que trataron de mediar en lo que estaba sucediendo. Es más, en dos ocasiones se solicitó la interlocución con el mando, lo cual fue ignorado.

Por la convivencia y la no discriminación en nuestro barrio

Las vecinas y vecinos de Serigne Mbaye hemos presenciado, una vez más, otra identificación injusta por perfil racial a nuestro vecino. Queremos añadir que ningún otro vecino o vecina del edificio (personas blancas) ha sido jamás identificada ni en la calle ni en la puerta de su casa y esta es la segunda vez que paran a Serigne, de origen senegalés, en las inmediaciones de su domicilio, por no decir las decenas de veces que ha sido identificado y acosado en las calles.

Sabemos que esto no es un caso aislado ya que lo observamos cada día en nuestros trayectos cotidianos y lo escuchamos en boca de las personas afectadas (familias de la comunidad escolar, etc.). Todas ellas relatan el constante acoso al que se ven sometidos por parte de la policía y el impacto que tiene sobre ellas y sus familias.

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