
Lula derrota a Bolsonaro. Viñeta del 26/10/2026 en CTXT
Lula da Silva, líder del Partido de los Trabajadores (PT) será presidente de Brasil por cuarta vez después de imponerse con el 51,8% de los votos frente al 48,2% del Partido Liberal (PL) de Flávio Bolsonaro, hijo del golpista Jair Bolsonaro.
En 2025, Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años y 3 meses de cárcel por participar en un intento de golpe de estado después de perder las elecciones presidenciales de octubre de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Jair Bolsonaro se convirtió así en el primer exjefe de estado condenado por golpismo. Actualmente se encuentra cumpliendo arresto domiciliario en su residencia en Brasilia.
El 8 de enero de 2023, los bolsonaristas invadieron las tres sedes de los poderes en Brasilia. Hordas de fascistas seguidores de Jair Bolsonaro tomaron por asalto la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia y entraron por la fuerza en la sede del Congreso arrasando con lo que encontraban a su paso, incluyendo obras de arte, y comportándose como descerebrados. Algo muy similar, o un acto reflejo, a lo sucedido el 6 de enero de 2021 con el asalto al Capitolio de EEUU por los trumpistas.
Mientras distintos líderes felicitan a Lula. La ultraderecha internacional o bien guarda silencio o siguen sugiriendo que hubo amaño. Lanzan mensajes hablando de fraude electoral o incluso de compra de votos, como afirma el propio Flávio Bolsonaro. Hasta el sociópata de Donald Trump se ha abonado a este discurso y ha soltado su mierda: "Me pareció otra elección amañada", dijo.
Un día después de conocerse los resultados, Flávio Bolsonaro aseguró en Instagram que un juez le ha pedido que entregue su pasaporte por sospechas de que pudiera huir del país tras haber perdido las elecciones presidenciales ya que está siendo investigado por la Corte Suprema por supuesta corrupción y lavado de dinero en relación con el Banco Master y la presunta financiación ilegal de una película sobre su padre.
Los resultados del PT deben interpretarse como otro muro de contención, ya que tras esta inesperada victoria (Lula había perdido en la primera vuelta), la ultraderecha gobernará en la mayoría de los 27 estados de Brasil. Trabajar en el Congreso tampoco será fácil, allí la ultraderecha también es fuerza mayoritaria.













