El dolor a subasta

 

El dolor a subasta

Cuando el Comité olímpico internacional (con el silencio vergonzoso del COE) prohibió que los deportistas españoles mostraran un crespón negro en señal de duelo por las víctimas del accidente aéreo, me sorprendió que aún quedara alguien que dudara de la censura china. Lo que estaba muy claro que la competición de golpes de pecho fuera de tiesto no había hecho más que empezar. Se había abierto la subasta del dolor.

Toda muestra de tristeza o acto de solidaridad es lícita, respetable y lógica ante las diferentes reacciones que nos provocan este tipo de tragedias. Aunque no han faltado los exagerados, los que han querido competir por mostrar más dolor que el vecino sin reparar en que quizá el exceso no sólo no tiene ningún sentido sino que en algunos casos puede provocar un injusto y extraño efecto de empacho.

Lo peor han sido los que han usado un accidente para hacer una subliminal intoxicación política, aunque sin atreverse a hacerla a cara descubierta, argumentando una falta de respeto a los habitantes de una zona concreta del país.

Un ejemplo ha sido la convocatoria a través de un mensaje SMS, al estilo, «pásalo«. El mensaje, destinado a  boicotear el concierto de Miguel Bosé de anoche en canarias, que no se suspendió, llevaba este texto:

«153 Spanair, Miguel Bosé no respeta el dolor y drama de los canarios. Concentración en 7 Palmas a la puerta del concierto. Si tienes entrada, súmate. Pásalo».

Ha habido otros intentos tímidos y aislados de politizar tierra negra. Afortunadamente, hemos podido descubrir  que somos un poco más fuertes y justos tras lo que tuvimos que vivir el 11-M. Aunque poco o nada tengan que ver.

El país entero está en fiestas,  saraos, actos deportivos, corridas con carteles estelares y verbenas de todo tipo y en todas han estado presentes los gestos de recuerdo, apoyo y los minutos de silencio.

Se han dicho quizá demasiadas cosas usando un lenguaje y unos términos familiares del «diccionario 11-M» como:  zona cero, posibilidad de creación de una asociación de víctimas (desmentido), convocatoria de manifestaciones «contra».

Incluso algunos han sido tan despreciables de querer montar otro drama nacional paralelo debatiendo estupideces inventadas sobre un funeral que aún no se ha celebrado.

Deberíamos estar por encima de catetismos del drama. Deberíamos tener ya la virtud de saber distingir y descubrir a los oportunistas que quieren ser el muerto en el entierro. Tendríamos que contener el aire y las palabras cuando corresponde y a soltarlas cuando es necesario.

Paradojas de la información, tras un espectacular y sobreactuado huracán informativo los familiares se movilizan ante la falta de información oficial.

No se puede competir por el dolor, el respeto es un animal silencioso.


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