Enseñando la zanahoria

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Adictos a la zanahoria

 

He pasado unos días enfrascado con los garabatos, durante este tiempo no he leído ni correo prehistórico, ni electrónico ni blogs, pero hoy me he empachado de lecturas.

No lo volveré a hacer.

Los mundos de la blogopatía hueca están basados principalmente en el ruido de los yonkis de la zanahoria y caducan a una velocidad de vértigo, así que antes que se evaporen las hortalizas ahí van:

Enseñando la zanahoria 1ª Zanahoria

Una empresa pide a los internautas que salven su negocio enviando dinero, la zanahoria en este caso la enseñaba un emprendedor en pleno extasis del empalagoso «we can«. Muchos de los que se comieron esa zanahoria con los ojos cerrados lanzaron enseguida proclamas sobre la solidaridad y su rechazo más seco y enrabietado a las voces críticas. Esto lo hicieron los mismos gladiadores de la lucha por hacer de esto el sitio libre que dicen que es  aprovechando para dar sesudas conferencias de trackback.

Había que crear (una vez más) un enemigo invisible para unir a la masa en torno a la zanahoria.

Si no aportas ¡cállate!  además de insolente desinformado para colmo anónimo…

Enseñando la zanahoria 2ª Zanahoria

Esta la enseñó un blogger atormentado por el éxito y con el vicio del maestro concejal que cree poder educar a las masas  anuncia de forma solemne y oficial que va a moderar comentarios en su blog , del que es soberano.

Por esta terrible y complicadisima decisión que tuvo que tomar fue premiado con aplausos, ovación cerrada y manifestación masiva de acólitos que en décimas de segundo devoraron su zanahoria al tiempo que mostraban su repulsa al enemigo invisible (otra vez).

Enseñando la zanahoria 3ª Zanahoria

Apenas habían pasado unas horas de la segunda zanahoria y otro blogger la vuelve a exhibir anunciando que también va a hacer algo para luchar contra la maldad anónima (otra vez el enemigo invisible) aunque se reserva anunciar las medidas a adoptar.

 
   

Ya se puede confirmar que hay dos propietarios de blogs que moderan los comentarios de sus lectores, esto supone toda una revolución en El reino de Internet en materia de I+D+I aplicada a la comunicación  blogger-palmero.

Durante estos días había otras zanahorias colgando por la blogocosa pero dejaré que se pudran para no cansar.

También tuve mi zanahoria esta semana, llegó junto al correo postal acumulado en el buzón de mi finca, ahora cerrada, en Andalucía.

Enseñando la zanahoria 4ª Zanahoria

La zanahoria vino a mi nombre procedente de mi-su-nuestra entidad bancaria en un sobre en forma de paquete regalo:

Enseñando la zanahoria

En el interior se encontraba la zanahoria junto a estas letras:

Enseñando la zanahoria

Mover casi unos pocos miles de euros por una manta es una zanahoria que no puedo dejar escapar, necesito esa manta, voy a pedir media docena ahora mismo.

Mientras tanto, si les apetece, pueden jugar a ponerle nombre a las tres primeras zanahorias, estoy seguro que pueden conseguirlo.

Y si no te crees capaz te recomiendo este cómic para que te vayas poniendo un poco al día.

 
   
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6 comentarios en «Enseñando la zanahoria»

  1. Jajaja macho … las has clavao las tres zanahorias… quiero comentar que yo soy un poco troll (bueno, muy troll) y que tuve bastante con la segunda zanahoria (casi se me salta la lagrimilla al leer ahora esto)… pero macho… es que se lo merecía. Anda que no se dio prisa en borrar los comentarios que daban la razón a la otra parte … jajajaja que bien me lo pasé el viernes.

  2. Pues una servidora está más desconectada de los blogotops de lo que creía, porque el dos aún he conseguido saber quién era, pero el uno y el tres, ni idea. Espero que en el resto de comentarios alguien se apiade de mi ignorancia y me dé una pista.

    Saludetes. Lola.

  3. Buenos lunes.
    Ni me molesto en participar, sabe usted que carezco de blog en propiedad y de costumbre de seguir las historietas de los dimes y diretes entre bloggers.

    Aún así me he propuesto que voy a insonorizar mi coche para no escuchar a la gente que me pita cuando voy camino del trabajo por la mañana porque me pone de muy mala leche.

    En resumen: que también me quedo sin zanahoria como me quedé sin libro. :D

Los comentarios están cerrados.

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