¿Haces lo que vendes o vendes lo que haces?

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¿Haces lo que vendes o vendes lo que haces?

 

Cada cierto tiempo recuerdo aquel borracho, aunque ya no recuerde ni su cara ni su nombre. Cuando se pasaba de copas, se dejaba caer un poco más sobre la barra, levantaba la cabeza hacia unos  dibujos chungos que colgaban de la pared, después me miraba y volvía a preguntar:

¿Pero tú qué haces aquí?

Los bares son las universidades populares, aquel tipo, sin que nadie se lo dijera, sabía que si había colgado allí aquellos dibujos era para «marcar el territorio». Una marca a modo de recordatorio para intentar convencerme de que siempre valía la pena intentarlo.

Por todos los sitios por los que he pasado he dejado un dibujo, salvo en uno en el que he tuve que descolgar un lienzo que cubría la caja fuerte, minutos antes de su cierre, para no tener que dejarlo allí sepultado. Sin embargo, alguna pintura mural se quedaba en sus paredes.

Algunas décadas después sigo enfrentándome a las mismas preguntas que muchos se hacen y que creo  tienen una respuesta simple que muchos no desean escuchar. O no saben contestarse.

Convertir en dinero un modo de vida cuando la mentalidad generalizada es que se come de los aplausos es uno de los mayores retos y puede que un error si se trabaja sólo con ese objetivo.

La mayoría de consultas de personas que lo han dejado, que lo quieren retomar o que pretender iniciarse con las que he coincidido estos últimos años quieren una respuesta concreta a sus dudas concretas sobre cómo mejorar. Cómo vender lo que hacen. Quieren saber cómo hacer algo que guste. La mayoría dispara la pregunta a otros autores sin plantearse hacérsela ellos mismos.

,Para algunos tontos , internet es sólo una amenaza. Un espantoso escaparate de vanidades y molestos anonimatos con leyendas engordadas de envidias por famas imposibles  a la sombra constante de un par de casos de éxito. Nada nuevo que no exista desde siempre,  pero no han podido herir de muerte la frescura de muchas de aquellas cosas de las se hacían porque sí.

No hay fórmulas mágicas

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Por esto, que cada día me convenzo más de que hay que retomar el espíritu del fanzine. De aquello que se hacía porque había que hacerlo, sin más.

Si mañana desapareciera internet inventaríamos el fururku, pero seguiríamos publicando y autopublicando.

Hay personas que dibujan mientras hablan por teléfono. Inventan una historia mientras meten una bombona de butano en una estufa o que dan forma a una idea  al tiempo que ordenan un cajón de calcetines que no tiene orden posible.

Ninguno de ellos piensa en ese momento ni cómo ni  dónde va a vender eso, la magia es que un día alguien quiera, además de leerlo, comprarlo.

La red sólo ha ampliado la pasarela, permite exponer y exponerse a más y más gente, someterse a un juicio mayor. No hay trucos ni estrategias si lo que haces gusta, no importa el envase, tarde o temprano alguien lo descubrirá, lo compartirá y la cadena se ampliará, todos ellos serán los que tomen la decisión final y sólo entonces sabrás que parte te ha tocado.

No importa que creas que es una estupidez, lo estúpido será acogido o desahuciado en función de cómo lo hayas contado, hagas lo que hagas en contra o  a favor no podrás impedir que se acepte, venda,  rechace o ignore. La gente, esa masa ambigua, ruidosa e invisible que es la que manda.

La gente tiene una capacidad oculta e innata,  sabe  ver lo que cree que está mal y no le gusta como sabe también descubrir lo que le gusta o cree que está bien aunque no sepa exactamente los motivos. Otra vez la magia.

Pero entre tanta magia están los que un día creyeron y siguen creyendo  que el marketing sirve para todo y es obligatorio meterlo en todo  bautizando con nombres en inglés  acciones posibles destinadas a darle potencia comercial a cualquier cosa y es justo entonces  cuando  todas las magias juntas se van a tomar por saco.

Estos , en la mayoría de los casos  sólo hacen lo que venden o intentan vender lo que otros hacen, que sale más barato y tiene más margen. Yo prefiero seguir ordenando el cajón de los calcetines que aún mantiene su magia.

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5 comentarios en «¿Haces lo que vendes o vendes lo que haces?»

  1. Soy comercial de profesión y historietista, garabatero, dibujante, o como quieran llamarlo de vocacion y pasión. Por mi profesión he aprendido que solo se vende lo que se ofrece, ¿pero qué se ofrece para que guste y sea negocio? aaah, esa es la cuestión. Sinceramente, y creo que en esto estará de acuerdo todo aquel que comparta esta pasión, dibujamos siempre, no podemos evitarlo, asi que nos vemos irremediablemente ante una elección: ¿dónde van a parar esos dibujos? o al cajón (o papelera (tarde o temprano)o a un sitio mas provechoso conocido como internet u otro llamado fanzine o cualquier otro donde sea visible para la mayoría. El talento, señores, esta para compartirlo, para hacer que otros disfruten con él. No seamos egoistas.
    ¿Qué tenemos que, además, cobrar por él porque es una profesión como cualquier otra y lleva un trabajo y un esfuerzo, etc etc? por supuesto. Desde luego que si. Pero también es verdad que primero se debe demostrar que uno está a la altura y gusta, luego es rentable y merece ese sueldo.
    Internet no es una amenaza ni mucho menos, es una herramienta poderosísima. Sin ella yo no estaría haciendo lo que hago, vamos, no me conocerían ni en mi pueblo (literalmente).
    Vamos, que el artista debe crear, primero, lo que le gusta a él, no perder esa magia nunca y, luego, volverse un poco comerciante y hombre de negocios, ser algo listo y tratar de hacer llegar al mayor número de personas eso que ha creado. Perder el miedo a ofrecer su arte, leches… ¿de qué nos avergonzamos?

  2. Esto mismo me pregunto yo muchos días, Jr. ¿Para qué tanto esfuerzo creando historias si todas van a morir tarde o temprano, pueda escribirlas o no? Internet no sólo es un escaparate sino que también es un estímulo a la hora de crear cualquier cosa. A todos nos cuesta encontrar alicientes para pegarnos ante el ordenador encuadrando el culo en una silla de trabajo pero si realmente hay una recompensa es la de encontrarse a gusto con lo que has realizado. Está claro que del aire no se vive. Pero de la decepción por no haberle dedicado un esfuerzo a un talento que sólo deseaba desarrollarse sí se muere.
    Yo siempre pienso: «el día que me muera quiero tener la sensación de haber dejado algo. Poco importa si es bueno o malo. Sólo esa sensación por el trabajo bien hecho. Y, sobre todo, productivo».

  3. Yo solo puedo decirte que sigas con el cajón de los calcetines. Yo he conseguido, -después de tres, cuatro años- que desde esta mañana a las 11:30 AM hasta las 10 PM «moroles» no haya ropa por lavar en mi casa.
    A partir de entonces continua el reto ¡menos mal!
    Saludos

  4. Y ademas… para complicarlo todo…

    La gente compra sólo lo que se les vende… si no conocen, no compran aunque el producto sea cojonudo!!!… Y no todos los que venden tiene acceso presentar la compra adecuadamente para poderla vender… y… al final no sabes ya si estas comprando o vendiendo..

    hostias… que lioooooooo!!

    saludossssssssss compadreeeeeeee!!

  5. Esto me recuerda a los anuncios de jabon de lavar la ropa, desde hace muuuuchos años, en cada nuevo spot,siempre salen con que han creado una formula revolucionaria que lava mucho mejor que el anterior o que dentro de la misma marca han sacado un nuevo modelo que limpia incluso las manchas que aun no han caido(cabroncillos,eso es que los otros productos de la gama los haceis peor queriendo)En resumen, es mas sencillo y efectivo decir que se ha hecho algo(marquetin) que hacerlo.En mi caso particular nunca me he molestado en comerciar con mis tonterias(no creo estar a la altura de todas maneras)lo unico que he expuesto en una pared son los garabatos que ponia por mi casa cuando era crio, mis padres se ponian muy»contentos» en esas ocasiones,ahora con esto de los interneseses, ese espiritu de la infancia continua,y me sobra y me basta con los muros que me da el señor bloger.

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