Lucecitas de colores

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Lucecitas de colores

 

Lucecitas de colores. Viñeta del 07/02/2021 en CTXT

Esta semana hemos tenido empacho con el asunto de los youtubers que se piran a Andorra, todo ello acompañado del ya tradicional desfile de tontolares.

Además han aparecido en escena otros personajes trasnochados, fantasmones elevados ahora a ídolos sin que se les conozca aportación valiosa destacable en ningún campo.

Lucecitas de colores

¿Pero qué es lo que hay en Andorra tan apetecible para esta gente y otros que se dedican a otras cosas? Pues entre poco y nada, salvo impuestos más bajos y que está a tiro de piedra. Hay un buen número de países remotos en este y otros continentes donde es posible vivir sin apenas pagar impuestos y, que se sepa, ningún youtuber español ha fijado en ellos su residencia.

Así de entrada, ni los «youtubers «de Andorra» ni sus acríticos y fanáticos seguidores deslumbrados por las lucecitas de colores han inventado nada nuevo. Su discurso no aporta nada constructivo más allá del pensamiento neoliberal más egoista, cerril y simplón. La modernidad que algunos asocian a su comportamiento no viene acompañada de ninguna novedad, huele a rancio. Todo es es más viejo que un bosque. En el pasado muchos otros trataron de pagar lo mínimo y ganar lo máximo mudando sus asuntos fiscales a otras tierras.

En algo tiene algo de razón ese puñao de «youtubers» gritones con respecto a su relación con la prensa. Los medios les dieron inicialmente un empuje desmedido a su relevancia artificial porque a los periodistas les encantan las cifras y se colgaban de ellas para rascar tráfico reseñando tontadas que, informativamente hablando, solían ser la nada más absoluta. Ahora que hay un asunto realmente debatible, les incomoda que se hable de ello.

Lucecitas de colores

Fast food, viñeta del 07/02/2020 / @labocadellogo en CTXT

 
   

«Youtuber»

Una de las cosas que siempre me ha hecho gracia es esa denominación de «youtuber» como si se tratara de una recién descubierta mezcla de especie y profesión. Me parece tan absurdo el término como si a los dibujantes nos llamaran algo así como «lápicers» o «interneters«, aludiendo a las herramientas o el medio que usamos para mostrar ahora lo que hacemos. Y si tiramos de algunas de las variantes como «influencer» (aunque se aplica ya más a «instagramers«) la cosa hasta empeora.

Como en toda actividad artística, divulgativa y/o de ocio y entretenimiento, hay un montón de ramas dependiendo de la disciplina elegida por cada cual. Ahora bien, el palabro «youtuber» se sigue asociando a  rollos de «salseo» y otras tontadas que, si bien forman parte del inabarcable mundo del entretenimiento, no han revolucionado nada. Ahora todos quieren ser o son una marca y medio, productoras unipersonales currando para Google a sus órdenes y caprichos sin poder negociar nada.

Incluso los hay que creen que los millonarios se reproducen por combustión espontánea por el simple hecho de abrir una cuenta en Youtube.

Creadores de contenidos

¿Quién nos iba a decir que ponerse delante de una cámara a vociferar y a gesticular como un poseso rodeado de luces de colores se iba a llamar «generar contenido»? ¿A qué me recuerda esto? Oh, sí. La televisión. Lo cierto es que no hace falta reivindicar ni dignificar la profesión de Youtuber como tal porque es algo que se puede hacer fuera de los límites de Google.

Hay un buen montón de aficionados y  profesionales haciendo cosas muy guapas que muestran en Youtube por cuestiones obvias, llegar a más gente y ganar pasta para poder seguir dedicándose a eso que se supone les gusta y, si procede, vivir de ello. Nada anormal ni reprochable. Como tampoco lo es la decisión de irse a otro país a la búsqueda de la felicidad. Eso sí, en  este caso sería mucho más honesto admitir que la única unidad de medida de la felicidad es el euro.

Otro rollo es que para colmo no sepas cantar ni bailar, ni se te conozca ninguna otra virtud o cualidad artística y encima pretendas que tu opinión sobre cualquier negociado sea muy relevante por el simple hecho de tener no sé cuántos cienes de miles de likes. Menos aún que encima pretendas que se te aplauda por priorizar el amontonamiento de dinero por encima de todo. Sea usted al menos un digno, confeso y orgulloso egoista avaricioso.

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2 comentarios en «Lucecitas de colores»

  1. Lo que crías es lo que tienes. La sociedad que cría youtubers que buscan evitar a Hacienda es la misma sociedad que cría políticos corruptos; no los importamos de Banania, son nuestros primos, suegros, hijos y vecinos.

    Parafraseando a Lloyd: «Me temo que el youtuber es usted, señor español… usted ha sido siempre el youtuber.»

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