No pienses en un elefante

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No pienses en un elefante

 

No pienses en un elefanteNo hay que pensar en un elefante: nunca hay que discutir con el adversario utilizando su lenguaje, porque implica su marco, no el tuyo.No pienses en un elefante

Con esa frase empieza el libro «No pienses en un elefante. Lenguaje y debate político.» (2004) de George Lakoff investigador, profesor de linguística y gurú de la izquierda norteamericana.

Con este simplismo y la llamada al uso de un lenguaje alejado del receptor final del mensaje empieza un clásico aplaudido por progresistas.

Ya de entrada la inclusión de la palabra «adversario» y la invitación a un discurso común, cerrado e impuesto por el partido indica que, para los ideólogos de esas izquierdas el único objetivo de su labor es anular el mensaje de una derecha única y maligna. Presentando el panorama de las alternativas como un desierto perpetuo y a la «masa  votante» como un ejército de autómatas babeantes.

Bipartidismo en estado puro. Este libro es un folleto de instrucciones de montaje de una izquierda de eslogan basada en la ya conocida amenaza de, somos la única opción lógica frente al caos y el miedo al adversario de siempre.

Este libro, que algunos veneran, ha sido uno de los textos de cabecera sobaco de muchos socialistas, en 2007 el secretario de organización del PSOE, José Blanco, recomendó a todos los miembros de la ejecutiva federal su lectura.

No pienses en un elefante
¿Qué ha cambiado en el lenguaje político, por ambas partes, desde entonces?

Nada, al menos en apariencia. Es más, creo que se ha empobrecido mucho más.

Oratoria de tonadilla, lenguaje no verbal de manual, logopedia de partido, marketing para el activismo superficial, sicología política, réplicas salchicheras de campañas de otros partidos y otros tiempos,  jeroglíficos etimológicos, intoxicación, demagogia partidista, banalidades con apariencia de asuntos de importancia universal.

 
   

Hay una pregunta que suelo soltarle a estos bustos parlantes cada vez que tengo ocasión: ¿hablas así con tu familia o amigos?. El gesto durante los cinco primeros segundos de su reacción suele decirlo todo, enseguida conecta con el carrete pregrabado.

Si aún no ha leído este libro se lo aconsejo es, un buen momento, léalo y guárdelo en un cajón. Léalo cada cuatro años durante cuarenta.

Pero hágalo desde una posición crítica, sea escéptico y busque ejemplos de posiciones basadas en este texto y sus correspondientes contradicciones en los gestos finales.

Pero intente hacer un ejercicio previo,  cuelgue sus odios y simpatías,  procúrelo o acabará aplastado por el elefante «colorao».

Por cierto, si alguien quiere que le preste el libro, que avise.

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9 comentarios en «No pienses en un elefante»

  1. Dicen que los elefantes se suben a las sillas cuando ven al ratoncillo del `camposanto’ al que pertenecen sus ancestros, por si le mete por el culo el libro.
    Buena gente, buena viñeta.

  2. Me he parado a repostar en una gasolinera, espere sobre cinco minutos y toque el claxon piii piii, ¡Ya voy! no se inquiete. oia por los altavoces una voz ronca de mujer.
    Ví perfectamente a una de una señora de unos 70 años, con su cabeza cubierta con una pañoleta, la boca torcida, arrastrando su pie derecho y asiendo una especie de cabeza que enseguida asocie con un maniqui que estaba subido en una bicicleta estática mirando por encima de las gafas, y sujetando un pequeño papel.
    -Lleno,( mientras apostaba una cabeza de muñeca, manchada de aceite y despeinada, como si la estuviera lavando en ese momento)
    -Si señora,( mientras cuatro perros grandes, peludos, sucios, me olisqueban los pies, dejando un rastro de babas tras ellos)
    Me introduje en el coche con gran temor a que me mordieran, y volví a reparar en el maniquí?¿
    -62 euros
    -Le dí 70 euros y mientras ella se dirigía al despacho para darme el cambio, acelere, le llame hija de puta asesina.
    Al mirar por el retrovisor ví al maniquí salir a la carretera, a cinco perros hambrientos y a la mujer coja diciendome que volviera.

  3. «Ya de entrada la inclusión de la palabra “adversario”»

    Y yo añadiría que por el de usar un «elefante» , claro símbolo de los republicanos en USA, en lugar del clásico «no pienses en un oso polar».

  4. El libro no es para militantes, es más bien para candidatos y/o gobernantes.

    Militantes y público en general solo deben hacer un movimiento mecánico de cabeza arriba y abajo, para eso aún no hay libro de referencia creo. :P

  5. Siempre me pregunto a qué clase de militantes conocéis. Habláis de ellos como si fuesen uruk-hais xD. Los que yo trato son personas normales.

    Un saludo.

Los comentarios están cerrados.

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