La orquesta del Titanic

 
La orquesta del Titanic

La orquesta del Titanic. Viñeta del 05/02/2022 en CTXT

Seguro que ya se habrán enterado, bueno, habrán sabido sobre la cosa, pero enterarse, lo que se dice enterarse de lo que pasó en realidad no se ha enterado nadie.

Lo único cierto es que Alberto Casero votó la reforma laboral telemáticamente desde su casa en Madrid ya que no acudió a la votación porque por lo visto andaba con una gastroenteritis aguda. Y la, claro, la cagó (o no), pero no una vez.

Casero se equivocó cuatro veces en su voto telemático que resultó decisivo para que el gobierno aprobara la reforma laboral por la mínima.

A eso hay que unirle que La mayoría justita que el Gobierno creía tener se jodió porque dos diputados de Unión del Pueblo Navarro (UPN) rompieron la disciplina de voto por sorpresa y también votaron no. Ahora, el partido anda intentando darles puerta.

Esto provocó que corrieran todo tipo de teorías sobre quién había montado el lío o quién había comprado a quién y quién sabía qué.

Desde el PP también insistieron en que no se permitió a Alberto Casero entrar en el Salón de Plenos para intentar arreglar el estropicio, para lo cual ya era tarde. Era una mentira tan torpe que bastaba mirar las imágenes donde aparecía sentado en su sillonaco, justo detrás de su coleguita Egea.

Pero ya se sabe, el PP y la mentira son uña y carne, y cuando se trata de liarla les importa todo tres leches.

Alberto Casero diría: “Estoy destrozado, estoy fatal, la que he liado”, confesando su error (errores). A partir de aquí se montó la gosadera y desde el PP no se bajaron del burro y siguieron manteniendo que había sido un «error informático». Ya saben, las máquinas, que hacen cosas de forma autónoma en nombre de los humanos reiteradamente, cosas de la conspiración del hardware. Un error de Harvard, como en el caso de Casado.

El PP se enrocó en lo del error informático para justificar la supuesta cagada. Hasta el punto de que el diputado Alberto Casero se plantó en el juzgado de guardia para poner una denuncia por delito informático y pedir que la Guardia Civil requisara el ordenador con el que votó

Y así, a base de liarla, aunque se le denegó la petición de acceso al domicilio del diputado y a la sede del Congreso, han conseguido que un juzgado abra diligencias para determinar si hubo delito informático en la votación de la reforma laboral.

Pero no se vayan todavía, que la bola se hace bolón y el juez Adolfo Carretero rectifica que Alberto Casero haya denunciado un delito informático. Confieso que aquí ya empecé a perderme, también les digo que lo hice premeditadamente porque el ruido y el bochorno del marrulleo lo tapaba todo.

Casado siguió compaginando los coletazos del «Caserazo» con sus habituales intervenciones sobre vaquitas y gilipolleces varias porque, además de repetirse más que Kiss FM es más pesado que un banner de cookies. Además de mala persona, como el resto del peperismo lenguaraz.


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