
Teocracia estadounidense. Viñeta del 06/03/2026 en CTXT
La imagen dio la vuelta al mundo, pero no era la primera vez que Trump escenificaba una cantinflada grupal de este tipo donde se sitúa como el amado líder en el centro de un teatrillo esperpéntico.
Hay que reconocerle el mérito, cualquier cosa que haga este anciano delincuente peligroso, con mentalidad de crío de cuatro años, neutraliza cualquier parodia que pretenda hacerse sobre su figura. Darían risa si no dieran tanto yuyu.

Ahí los tienen rezando por Trump, por Yúesei, las gorras rojas y las hamburguesas con ketchup, poco después de masacrar a cientos de personas.

Portada de Theran Times del 9 de marzo de 2026 con las fotos de 100 de los niños asesinados en el ataque estadounidenses con el titular: "Trump, míralos a los ojos" y el subtítulo: "Con cientos de niños iraníes muertos, el presidente de EE UU aún niega el bombardeo de la escuela primaria de Minab".
Nos advierten del peligro de los fundamentalismos y toda la pesca pero compiten para superar en fanatismo a las teocracias más extremas.
Y recuerden a Paula White-Cain, telepredicadora, asesora espiritual de Donald Trump y jefa de la Oficina para la Fe (sí, tienen una oficina para eso) de la Casa Blanca, hablando en lenguas. Esta mujer, pastora de profesión y predicadora compulsiva, aseguró que la Casa Blanca era terreno sagrado y que desobedecer a Trump era desobedecer a Dios y en 2020 pidió el voto para Trump poseída por no se sabe qué, invocando a los ángeles de distintos continentes y gritando cánticos africanos.
Entre las muchas soplagaiteces que hace Trump (sale a un mínimo de una por día para neutralizar a la del día anterior) hubo una que contaba The Wall Street Journal.
Trump está obsesionado con unos zapatos de 145 dólares, y no deja que nadie se vaya sin un par. El presidente ha empezado a regalar zapatos de vestir a sus amigos y asesores y asegura que: "Todos los chicos los tienen".
Los tienen y los usan aunque les estén grandes, pero no un poco grandes. Grandes de caberles dos pies dentro. Porque a ver quién es el guapo que contradice al amado líder.












