
Tercer intento de asesinato contra Donald Trump. Viñeta del 28/04/2026 en CTXT.
Pues eso, el personaje naranja tuvo otra vez cerca a un tipo que muy posiblemente quería cepillárselo. Se trata del tercer intento de asesinarlo en los dos últimos años. Desde 1865, uno de cada cuatro presidentes de los Estados Unidos ha sufrido un intento de magnicidio, y cuatro terminaron fiambre, así Trump se ha convertido ya en el presidente de yanquilandia que más intentos de asesinato acumula en un espacio de tiempo tan breve.
En julio de 2024, en un mitin en Butler, Pensilvania, un francotirador le rascó la oreja de un tiro y en septiembre del mismo año, los servicios secretos trincaron a otro armado con un AK-47 y escondido en unos matorrales de un campo de golf de Palm Beach, Florida, donde estaba Trump, cerca de su chabolo de Mar-a-Lago.
Tras el tiroteo del Hotel Washington Hilton, del que que salió desmoronándose cuando agentes del servicio secreto intentaban llevárselo, el cínico de Trump dijo en una comparecencia que las cosas hay que resolverlas pacíficamente, hablando y eso. Sí, el mismo que secuestró al presidente de Venezuela y asesinó al líder supremo de Irán, así como a miles de personas en distintos países, hablando de la vía pacífica como si de Mahatma Gandhi se tratara.
Los medios han tratado el tercer intento de asesinato como algo casi excepcional o inesperado, cuando Estados Unidos es el país del mundo con más armas que habitantes y la mayor parte de ellas están en manos de civiles. Con semejante inundación de armas de todo tipo, es raro el día que no se asesina a alguien tirando de pipa, escopeta o fusil. Basta echar un vistazo a Gun Violence Archive para ver cómo crece el número de muertes donde hay un arma de por medio.
"Podría estar en medio de la Quinta Avenida y disparar a alguien y no perdería ni un sólo voto ¿O.K? Es increíble".
Esta reflexión del patán de Trump de enero de 2016, refiriéndose a las encuestas, no fue más que una de tantas macarradas que había soltado y seguiría soltando. Lo peor es que tenía razón, pero solo en lo relativo a sus votantes descerebrados porque queda más que claro que hay una buena cantidad de personas en su país que no dudaría en volarle la tapa de los sesos o que no le importaría que otro lo hiciera.
Si Trump intentara disparar hoy a alguien en la Quinta Avenida, cualquier paisano le daría matarile en cuestión de segundos.
Donald, puño de hierro y mandíbula de cristal, hizo varias bromas sobre lo peligroso de ser presidente para que los simpáticos muchachos de la prensa le rieran las gracias, pero poco después pidió el despido de Jimmy Kimmel de ABC y Disney e incluso ordenó "revisar sus licencias" por una parodia de la cena de corresponsales que Trump relacionó con el atentado, aunque fue emitida dos días antes del suceso.
Melania y Donald se manifestaron muy ofendiditos y pidieron otra vez la cabeza del comediante por las alusiones al pasado de Donald Trump y sus relaciones con el delincuente sexual Jeffrey Epstein y por citar a Melania Trump como una primera dama que "brilla como una viuda impaciente". Kimmel tuvo que aclarar que solo se trataba de un chiste sobre la diferencia de edad entre ambos.
El gañán de Trump puede pedir el despido de Kimmel por un chiste para justo después hacer chistes sobre su edad y al rato compartir las habituales gilipolleces con IA para presentarse como el matarife belicista que es. Ya ha mutado al personaje que se ha creado y que viaja en una eterna montaña rusa de chorradas, mentiras, insultos y amenazas.













Este MAGAlómano garrulo es una mezcla en esteróides de Jesús Gil y Francisco Hernando "El Pocero", solo que, a diferencia de éstos, el MAGAlómano nació rico.