El turnismo tiene sus pautas, normalmente la segunda legislatura de los gobiernos suele venir acompañada de un giro brusco en el comportamiento del líder y sus acólitos. Se encajonan, envalentonan y crecen convirtiéndolo todo en una defensa airada.
Hay algo en la butaca, que una vez incubado, entra por algún orificio de los bajos del presidente, lo posee y convierte en un déspota confeso.
Con Rajoy, ese bicho se ha adelantad, no ha esperado al segundo ciclo. En un año corto ha confesado que el virus butaca ya se había hecho con su cuerpo, alma y espíritu, y lo ha anunciado así:
Yo me he presentado a las elecciones generales con un programa electoral en el que decía que no iba a subir los impuestos... bueno, probablemente no haya cumplido...probablemente no,no he cumplido con mis promesas electorales, pero al menos tengo la sensación de que he cumplido con mi deber".
Mi deber. Lo mío. Según yo. Mein pa mí. Escrito en las estrellas.
Obsérvese el énfasis y tono lapidario que usa Mariano en la palabra "deber", recuerda un poco a aquel "bailarrrr" de King África. Pero con un matiz, el de la revelación, el mandato superior, la orden divina.
Es algo muy característico de gobernantes empachados de legitimidad autocomplaciente y vacía. Una mala digestión de autoridad elevada a designio sobrenatural.
Rajoy se une así a la colección de personajes autoproclamados líderes morales de su propia moral inventada, por la gracia del virus butaca.
Como es natural no siempre estoy totalmente de acuerdo contigo, pero no me resulta nada alarmante tal suceso, también considero normal que entre genios tengamos algunas diminutas discrepancias.
Ahora bien, donde no hay no hay por más templos que le construyamos.
Gracias por el regalo de tu sagacidad.