Afinando la ironía

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pluma

 

 

Tonter es esa cosa que me produce una incomprensible mezcla de rechazo y atracción según el día y a la que dedico  ratos sueltos mientras hago ver que trabajo.

Algunas veces lo uso para charloteo informal, como laboratorio de ensayo para frases absurdas o para abocetar ideas que a veces se convierten en viñetas. En cualquier caso, dentro de todo lo chungo, me lo tomo como un espacio para el ocio donde  casi siempre suelo pasarlo bien.

No voy a filosofar sobre la ironía y sus capas, pero hoy ha aparecido una de tantas que suelo soltar publicada en las últimas páginas de El Mundo.

El diario recopila alabanzas a modo de reseñas breves escritas por usuarios de Tonter, que opinan sobre su recién estrenada edición de la tarde. Todas ellas son piropos y exclamaciones de júbilo. Algunos hasta lo catalogan de «acontecimiento periodístico» y un «hito del periodismo».

Entre ellas se ha colado la mía. Una crítrica, quizá demasiado sutil para el que hizo la selección de las loas, sobre establecer franjas horarias en internet  cuestionando la supuesta novedad de publicar «por la tarde». Tampoco era la primera chufla.

Esto es lo que sucede cuando se ajusta demasiado la ironía y se afinan niveles para suavizarla, que no todo el mundo es capaz de pillarla.

En ese juego que hacen los medios cuando entran en modo autobombo comercial, filtrando opiniones para quedarse con lo bonito pasando por alto las críticas, colar una  con mira telescópica hace que considere el recorte como un trofeo, que desde hoy pasa a la carpeta «Hitos de Tonter».

Espero sepan disculpar este breve ataque de narcisismo.

 
   

 

ironia-mundo
Imagen cortesía de Luis Faci
naricesVer página papel.

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3 comentarios en «Afinando la ironía»

  1. Amigo, gracias a esa inutilidad para captar las críticas sutiles de los dirigentes de turno, en tiempos del franquismo, los cineastas, humoristas y demás peña, que se las veían y se las deseaban para pasar la censura, podían «colar» algunas cosas incomprensiblemente. Lo que tu decías, todo tiene su lado contrario. Un abrazo.

  2. Jajaja..Ironizar sutilmente es lo que tiene, muy pocos lo detectan.
    Así es la vida, uno se esfuerza en ser «diplomátic@» para no herir sensibilidades y acaba llevandose el premio al más educado!!.
    Saludos.

Los comentarios están cerrados.

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