Arte, pícaros, mercado y mendicidad

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Arte, pícaros, mercado y mendicidad

 

Un artista expone gratuitamente su catálogo de productos en Granada

Situación de mercado 1, no sucede

Juan pone sobre la cinta de la caja del supermercado todos los productos que acaba de comprar, la cajera tras  hacer todos los «pips» en el lector de códigos de barra anuncia:

-» Son 116, 26″

Juan suspende la acción rutinaria de embolsar los alimentos y se dirige a la cajera.

-«Un momento, mire usted, entre los ajustados presupuestos para alimentos que tenemos en nuestro domicilio y con esto de la “crisis” me han “aconsejado” reducir los gastos todo lo que pueda.
Hágame usted un precio más ajustado, mire que hay mucha competencia y si ustedes no me cobran esta compra o me hacen un precio competitivo es muy probable que sigamos trabajando con ustedes.

La cajera mira a su alrededor buscando la cámara oculta.

-¨tenga en cuenta que en esta misma calle hay varios supermercados muy buenos todos y con precios sensiblemente más bajos que los suyos. Así que para empezar le voy a abonar este primer pedido dentro de 90 días aproximadamente, siempre y cuando mi mujer acepte su presupuesto, pero de momento la leche me la va a usted a cobrar hoy a  20 cts, el pan a 1 ct. la barra y…»

Resultado: seguridad se persona en la caja y Juan vuelve a casa sin su compra, todos en la cola ven a Juan como un colgado.

Situación de mercado 2, sucede

Una editorial o agencia de publicidad pequeña, mediana o grande busca un dibujante autónomo en internet contacta y de entrada le regala la oreja.

 
   

Tramita un encargo, consulta tarifas y detalles, la primera comunicación es más cálida y amable que una llamada al teléfono de la esperanza.

Tras entregar el trabajo las conversaciones pasan inexplicablemente a  parecerse más a una llamada al número de asistencia técnica o de bajas de una empresa distribuidora de ADSL o de telefonía móvil.

-«Si nuestro cliente no aprueba la idea de campaña y decide no llevar adelante nuestra propuesta nos rebajas un poquito el precio ¿eh?… es que si el cliente no acepta nuestro presupuesto esto tendríamos que pagarlo de nuestro bolsillo…

Silencio de reflexión previo a la emergencia en medio de una surrealista confusión de bolsillos.

-«Pero si ya hemos negociado, pactado y aceptado un precio, me he ajustado a sus prisas y a todas sus necesidades y exijencias incluída su fecha de entrega apretada…

-«Hombre, ilustradores hay muchos, muy buenos y a mejor precio y es probable que podamos seguir trabajando cuando surjan otros encargos…»

Resultado: el dibujante se cansa de perder el tiempo, la empresa se queda sin encargo, el autor puede perder parte del dinero del tiempo invertido en el trabajo y muy probablemente se acaba toda relación profesional futura.

Direfencias entre el caso 1 y el 2:

En el caso 1 no existe la posibilidad de negociar directamente con el fabricante el precio del producto..

En el caso 1 no cabe reclamación alguna ante el supuesto conflicto.

En el caso 2 la empresa trata al profesional externo casi peor que a un empleado propio.

 
   

En el caso 2 la reclamación agrava el conflicto, retrasa aún más el pago y  se pierde más tiempo y dinero.

Ya sé que no se venden dibujos como botellas de leche, pero lo que no sé bien es que doy con los clientes más marrulleros o la relación profesional-profesional ha de pasar siempre por este pasaje agrio del regate de bajo perfil.

Prometo no escupir más entradas lloricas sobre la práctica de las cansinas artes de la negociación de mercadillo, aunque no aseguro nada. Como siempre, la culpa es de la crisis. Ya saben.

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8 comentarios en «Arte, pícaros, mercado y mendicidad»

  1. Es que hay mucho empresario listo que cree que la gente que está en internet tiene vovación de mártir y voluntario de proyectos ajenos.
    ¡Si yo te contara!

  2. Oh Jaio. Sí, sí, sí, a ver si te cuento la semana negra que tuve. Verás que risas nos echamos.
    Cómo me acordé de las pequeñas grandes empresas de las grandes pequeñas personas…

  3. No negaré que hay crisis, porque la hay, pero me da a mi que mas de uno y de dos aprovechan para regatear con esa excusa…

    Y coño, si encargas algo para revenderlo a otro, luego no pretendas que si ese otro no lo acepta te lo regalen, es como si yo te compro un terreno para venderlo por el doble, pero oye, si luego no lo vendo me lo rebajas o me lo regalas directamente… ¬¬

  4. Pues en mi gremio, que nada tiene que ver con el tuyo sucede tres cuartos de los mismo, muchos se andan aprovechando de la crisis para apretar tuercas.
    Si te regatean regateas y así hasta el infinito y más allá.
    Yo intento comparar precios y buscar lo que me interese en lugar de andar puteando a nadie.

  5. Por lo menos en tu mercado necesitan a alguien que sepa dibujar. Ahora vé a que te contraten como redactor/guionista/copy… que no sea de becario, de gratis o, peor, no hace falta porque ya tenemos aquí al hijo de mi cuñao que casi terminó el bachillerato y ya sabe él…

Los comentarios están cerrados.

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