El de los muertos

 

Pagar los muertos

«Pagar los muertos»

Cuando se hace humor con la muerte de alguien siempre hay otro que se enfada, se indigna o se siente tocado en su fibra sensible  pero si el choteo es sobre mi muerte  la cosa cambia, aquí nadie puede reclamar nada.

Hay mucha gente que «apunta» a los niños a «Los muertos» nada más nacer, con lo que se suele estar pagando toda la vida «los muertos» y para cobrar la mensualidad aún sigue visitando las casas el hombre al que llaman «El de los muertos«.

Este hombre no es la parca disfrazada de aborigen del pueblo, se trata de un simple cobrador de la póliza mensual de deceso de la empresa aseguradora. Lo que popularmente se llamaba (y en algunos sitios se sigue llamando) «pagar los muertos».

 

Además es curioso porque el hombre que visita la casa para cobrar «los muertos» parece el mismo aunque pasen 150 años.

-Riiinnngg

-¿Quiééén?  (Léase bien gritado desde el patio hacia la puerta)

-¡Los muertos!

-Voy…

Y esta visita se repite cada mes, los que son casi adultos mentales se supone que han asumido que se tienen que morir y todo el rollo filosófico y existencial que lleva aparejado el acto de estirar la pata, pero que venga un señor con carterilla polipiel cada mes a recordartelo me parece una putada.

Hace unos días se inició una de esas estrañas conversaciones que nunca sabes de donde nace con el asunto de morirse como tema principal, todos empezaron a hablar de sus cajas y de los que pagaban por ellas, un tostón largo de esos que te acaba poniendo mal cuerpo.

Para intentar desviar un poco esa angustiosa y animada charla salí al paso  para meter un poco de humor:

-Pues yo no he pagado nunca «los muertos».

Se hizo un silencio muy raro, inquietante dirían los literatos del suspense, un familiar muy cercano, con el gesto de sorpresa del que ve un muerto sin caja  dijo mirándome muy serio:

-Pues tienes un problema.

-¿Yo? ¿desde cuándo los muertos tienen problemas?

-Egoista insensible… soltó alguien sin atreverse a mirarme.

El silencio raro volvió y todos recuperaron el guión anterior para  seguir hablando de las diferentes calidades de las cajas de pino con visor para poder observar el maquillaje final del fallecido, las coronas, los mármoles tallados, los nichos y sus precios.

No quise dejarlo ahí ya que pude notar que me empezaron a evitar como al tonto aspirante a loco.

-Cuando muera quiero que el ayuntamiento de mi pueblo se haga cargo de todo.

-Pueden hacerme un féretro con tablas de caja de fruta o cartones de lavadora para meter mis cenizas  y que toque la banda municipal mientras la grúa de la policía local traslada mis restos hasta el crematorio que bien puede ser cualquier lugar del pueblo donde estén quemando rastrojos y así aprovechar la lumbre.

-Que me incineren rociándome con esencia de trementina que es mucho más artístico y que luego metan las cenizas en un tarro de cristal que cierre bien y se lo den a la persona que quiera tenerlo en su casa.

-El asunto de la iglesia, el cura y demás fiestas religiosas se las pueden ahorrar que no me interesaron nunca.

-Todo esto sale, como mucho, por unos 10 euros, los tengo, no hay problema.

-¿Aún siguen creyendo que tengo un problema?

Desde entonces evitan hablar de estos asuntos en mi presencia, algún beneficio tendría que tener esto del humor.


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23 comentarios en «El de los muertos»

  1. ¡Si de todos modos nos van a enterrar! ¿No ven que olemos mal cuando llevamos dos días muertos? ¡Gastar dinero en vida para ir al otro barrio! Mejor nos lo gastamos en algo que nos facilite el «tránsito», como una buena ración de chocolate espeso con churros, o una buena mariscada (en cualquiera de sus sentidos).

    Por cierto, que los amos del [SPAM] en este tipo de propuestas macabras de «pague usted su tránsito al más allá» son los mexicanos. Debe haber más empresas que te aseguran el tránsito, que empresas que te lo tramitan. Se los juro.

  2. a mi no suele funcionarme muy bien esos comentarios, me temen cuando se tratan estos temas.Siempre que se habla de ello, hay alguien que dice » veamos lo que suelta ahora» refiriéndose a mi…
    Aunque debo confesar,que para los que se quedan, es una bendición que este todo pagado, pensado y preparado.No tengo que remontarme muy atrás para recordarlo.

  3. Por mis pagos eso no es costumbre.
    Sí que es un engorro para los que quedan vivos, pero entiendo que lo cubre la medicina privada..
    aunque si se estilara tampoco lo pagaria.
    Supongo que es un gasto/lujo que solo pueden darse los que tienen mucha pasta.

  4. Ah sí, os referís a eso de lo que nos reimos mi hermana y yo, que paga mi madre religiosamente, donde pone que tenemos derecho a un ataud fantasía!

    » autor: Liz25bcn

Los comentarios están cerrados.