Pinball casero con pinzas, fabricando juguetes IV

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Pinball casero con pinzas, fabricando juguetes

Fabricando juguetes.

El pinball o máquina de bolas, petaco, etc.

¿Cómo hacer un Pinball casero con pinzas de la ropa?

La madera era uno de los materiales más comunes a la hora de fabricar juguetes. ¿Cuántas sierras de marquetería habremos roto?

Para construir el Pinball (máquina de bolas) se necesitaba, además de una canica gorda o una bola de acero, dos pinzas de la ropa, una tabla buena y un puñado de clavos.

Otro elemento que nos dio más de una alegría por la cantidad de usos posibles (sobre todo para disparar) fueron las gomas, gomillas y gomones, para la maquinita se necesitaba un buen puñado de elásticos.
Pinball casero con pinzas, fabricando juguetes

Había que hacerse también con unas cuantas tapas de tarros, no había problema en acudir a la despensa y dejar varios envases sin tapa sin pararme ni un segundo a pensar en su contenido.

Pinball casero con pinzas, fabricando juguetes

Para empezar había que marcar con un rotulador o un lápiz todos los carriles y sitios de rebotar que queríamos para nuestra tabla recreativa, por lo general se intentaba emular (con resultado patético) a las que ponían en los bares.

pinball-2.jpg

Martillo o elemento golpeante sustitutivo en mano se claveteaba el dibujo y se pegaban las tapas a la plantilla, engomándolo todo y dando varias vueltas a las gomas para dejarlas lo más tensadas que se pudiera y ya empezábamos a probar la inclinación con la bola.
Fabricando juguetes, Pinball casero

 
   

Unos brochazos y a jugar

Por lo general imaginábamos un diseño cañero para pintarlo. Incluso se planeaban mecanismos eléctricos o electrónicos y resortes mecánicos increíbles. Al final acabábamos dándole tres brochazos a témpera en plan «aquí te pillo aquí te juego» y procedíamos a usarlo.

Pinball casero con pinzas, fabricando juguetes

Su funcionamiento era completamente manual. La potencia de las pinzas engomadas rara vez llevaba la bola más allá de medio tablero. Teníamos que ir contabilizando los puntos obtenidos de memoria, pero daba completamente lo mismo. Tener una máquina a la que no había que «echarle» monedas ya de por sí era un triunfo absoluto.

Tardábamos horas en montarlo y minutos en aburrirnos de jugar. No importaba, volvíamos al poco tiempo y empezábamos uno nuevo, siempre creyendo que podíamos montar la máquina perfecta.

Llegué a ver verdaderas virguerías. Auténticos intentos dignos, réplicas de las que conocíamos, con patas, marcador de luces, dibujos bien hechos, laberintos y lámparas. Como era de esperar funcionaban como el culo y a la de tres meneos se desmontaban para acabar convertidas en una divertida hoguera.

No había fracaso que no pudiera alegrar una gran fogata improvisada.

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9 comentarios en «Pinball casero con pinzas, fabricando juguetes IV»

  1. Yo me los hacía, super curraos, y parecido también esta especie de tirachinas/ballesta con una tabla, gomillas y dos pinzas: el mío tenía dos disparos » autor: Kaleen

  2. Vengo de un consultorio, hay que buscarse la vida…..Yo era más cohetes de cerillas y papel aluminio, carros de bolas, ballestas de pizas y un sinfin ……

  3. Pues yo hice muchos de esos junto a mis hermanos y ,según como pusieras las pinzas y las gomas, se conseguia mayor potencia en el tiro

  4. Buaaa! Quien no ha tenido uno de estos :D Yo tuve varios, hubo una época que la moda era hacerse pinballs de estos y todos los amigos del barrio teníamos uno :)

    Ains, que recuerdos :__)

  5. Jeje, qué recuerdos…

    Una servidora también se hizo, en sus tiempos mini-mozos, una tablita para jugar con canicas, pero esas cosas siempre acaban rotas, porque cuando somos niños, somos «bruticos».

    Aparte de eso, recuerdo con cariño mi juego casero de preguntas y respuestas. Me explico: se trataba de relacionar cosas que estaban dibujadas en la parte izquierda (por ejemplo, el cuerpo humano y sus órganos principales) con sus nombres en la parte de la derecha. Hacía los agujeros, ponía (creo) papel de aluminio para taparlos, y conectaba con cables, por la parte trasera, los agujeros, en contacto con el aluminio. Esto iba, además, a una bombilla pequeñita y su correspondiente pila, así que cuando relacionabas bien lo de la izquierda con lo de la derecha, se encendía la bombillita. Más adelante me planteé el reto de hacer fichas de cartón que tuvieran en cuenta las conexiones, y así poder tener diferentes juegos de preguntas y respuestas aprovechando «la maquinaria».

    Cuando no hay dinero para cosas hechas, imaginación al poder :-)
    Me está encantando esta serie de fabricación de juguetes.

    Saludos. Lola.

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