Idiotas en la niebla

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Idiotas en la niebla

Aunque no existe una definición oficial, en internet se denomina «Idiotas en la niebla» a aquellas personas que, por error o por lo que sea, usan una dirección de correo que no es la suya para registrarse en cualquier servicio.

Esto provoca que toda la correspondencia asociada a esos servicios llegue irremediablemente a otras personas y los apodados como «idiotas en la niebla» se queden tal que así; perdidos y confusos.

Idiotas en la niebla, origen incierto

Nada se sabe sobre quién acuñó este término cariñoso por primera vez, como tampoco se puede fijar una fecha exacta del nacimiento de los idiotas en la niebla y, aunque en Twitter hay rastro de personas que ya los llamaban así en 2013, la popularización de este efecto puede datar desde el nacimiento de los primeros servicios masivos de correo electrónico.

Puedes ver muchos ejemplos en #IdiotasEnLaNiebla y en su más cercano equivalente en inglés #dopplemailer

La cuestión es que ya es natural recibir de vez en cuando correos de este tipo.

Pueden tratarse de intentos de recuperación de la contraseña de la propia dirección de email, de la cuenta del banco o el saldo y movimientos de una tarjeta de crédito, citas médicas, billetes de avión y tarjetas de embarque con todos los datos, pedidos de comida, altas en telefonía e internet o en servicios de lo más variopinto y comunicaciones curiosas.

Idiotas en la niebla

Datos, datos, datos

En ocasiones, debido a las distintas capas de seguridad, en estos correos no llega mucha información personal del «idiota en la niebla», pero en otras podemos recibir desde el historial completo de su cuenta bancaria, sus facturas o incluso contraseñas y datos personales sensibles incluyendo nombre completo, fecha de nacimiento, número de DNI y dirección completa. Imaginen qué caramelo para cualquier caco que opere en lo digital.

El ejemplo que se muestra a continuación, que contenía mucha información personal, se solucionó casi al momento con un simple cruce de correos.

Claramente se trataba de un fallo gordo de seguridad ya que el registro no parecía tener ningún sistema previo de verificación del correo. Enviaban los datos y la contraseña, que a su vez era la fecha de nacimiento, del tirón.

Idiotas en la niebla

¿Qué hacer?

Básicamente hay tres caminos a seguir cuando llegan estos correos.

1- No complicarte la vida.

No hacer nada más allá de meterle un filtro de bloqueo a la dirección, borrar los correos y olvidarse. Es la más aconsejable aunque no garantiza que dejen de llegar las comunicaciones porque suelen ser enviadas desde direcciones automatizadas del tipo noresponder@ que, como su nombre indica, no admiten respuestas y además, esas direcciones de correo de los automatismos pueden ir variando.

2- Comunicárselo al idiota en la niebla.

Ni se te ocurra, esto solo complicaría las cosas y el destinatario podría pensará que eres un delincuente o un colgao. Además es raro. Imagina recibir un correo de alguien que dice que tiene correos tuyos y tus conocimientos sobre internet son mínimos.

3 – Comunicárselo a la empresa desde donde llegan los correos.

Tomar este camino, en principio lógico, puede llevarte a perder tiempo por un tubo.

Si quieres ser un buen ciudadano y advertir a la empresa de turno de que uno de sus idiotas anda desorientado en la niebla buscando sus datos de acceso con tu dirección de correo, prepárate para cualquier escenario.

Puedes perder mucho tiempo y no solucionar nada, incluso puedes llegar a encontrarte en bucles y situaciones tan absurdas como que te pidan que ingreses como cliente de un servicio del que no eres cliente. Además, tendrás que darles tus datos una y otra vez, con lo que terminarán nuevamente en otras listas para ser vendidos a todo tipo de empresas.

3.1 Tomártelo con humor y echarse unas risas

Aunque no siempre hay ganas de cachondeo, puede ser una actividad muy saludable tirar de chufla.

Idiotas en la niebla

Recibí una respuesta en el mismo tono, nos echamos unas risas y justo ahí quedó arreglado.

La niebla de la banca

Donde no parecen encontrar un sistema rápido y eficaz para solucionar este tipo de problemas es en la banca. Con los montones de pasta que se levantan y la que se gastan en publicidad y en sueldacos gordos para sus gerifaltes no les llega para montar un mecanismo simple, humano y humanizado de resolución de problemas.

Aunque a veces se consigue arreglarlo sin perder mucho tiempo, la verdad es que no siempre es así. Esto es una lotería.

Mi idiota del banco

Al final se les coge cariño y hasta se les echa de menos cuando consiguen encontrar una salida del manto espeso de niebla en el que viven envueltos.

Les dejo la última ristra de comunicaciones con el supuesto CM de un banco (y su bot) para intentar sacar a uno de sus idiotas de la niebla, que se encuentra allí atrapado desde hace casi un año.

Es la historia de José Ramón, mi idiota bancario más longevo, que ni es el primero ni será el último.

Spoiler y resumen corto. Cada vez que aseguran que está solucionado vuelve a llegar otro correo, llamada y/o SMS y vuelta a empezar.

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla
Idiotas en la niebla
Idiotas en la niebla

Lo que hay que preguntarse en este punto es…

¿Por qué llegan ahora SMS´s a mi número de teléfono cuando lo que usó el idiota en la niebla fue mi correo?

Sí, justo, mi dirección de correo ya la tenían asociada a mi número de teléfono gracias a cualquiera de las miles de listas donde estará incluido y con las que las empresas trapichean.

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla

Idiotas en la niebla

Juan Ramón Mora. Dibujante descendiente del fanzineo. Ilustración satírica y humor gráfico para medios de todo pelaje. Las opiniones no se negocian.

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6 comentarios en «Idiotas en la niebla»

  1. A mí me pasó durante todo un año que me enviaron CVs porque confundían mi correo con el de alguien que contrataba servicios. Todos los días un puñadito de ellos.
    Qué haces? Pues pasar del tema.

    No sabía que la gente así tenía una expresión para describirlos. Está muy bien.
    Un saludote.

  2. Yo tengo el mismo problema, y es cansadísimo. Imaginate con el correo que tengo yo cuánta gente puede haber que se le parezca.
    Cada día 2 o 3 peticiones de reinicio de contraseña o alta de servicios, suscripciones a sitios de lo más variopinto (de citas, marcas de ropa, de tiendas, porno, cursos, boletines de politicos americanos, chilenos, peruanos), facturas de operadoras de telecomunicaciones, incluso informes oncológicos.
    Es agotador. Al principio intentaba corregirles, pero era luchar contra la marea, así que al final tengo ya callo de dar al botón de «marcar como spam y bloquear» a todo lo que se puede.

    • Así es, Carlos. Es como querer vaciar el mar con una cucharilla de café.
      Los nombres comunes son otro gancho loco. A mí me llegan muchos correos de Puerto Rico, de bancos, clínicas, alquiler de coches, etc. porque allí hay mucho Mora de apellido y J R como variantes de las iniciales del nombre hay a puñaos.

  3. Lo mío es peor. Tengo el correo que podrás ver en el comentario pero que no pongo aquí y cada día me llegan peticiones de ayuda y reclamaciones a veces con datos extraordinariamente sensibles.
    Un abrazo.

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