Derecho de oposición al spam religioso

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Derecho de oposición Spam religioso

 

Derecho de oposición al spam religioso. Viñeta del 28/11/2018 en CTXT

El gobierno de India había prohibido acercarse a menos de cinco kilómetros de la isla Sentinel del Norte, pero eso no impidió que John Allen Chau intentara desembarcar  para comerle el coco a sus moradores y sembrar allí su religión como un ridículo conquistador influencer moderno.

En su primer viaje fue atacado y se dice que una flecha se clavó en una biblia que llevaba. Esto debería haber bastado para que Jhon entendiera la indirecta con una advertencia tan simbólica y no lo intentara otra vez. Pero su obsesión por evangelizar a los habitantes de isla le costó la vida en su segundo intento. Sabía a lo que iba y lo que se encontraría, así que sospecho que algunas piezas no engranaban bien en su cabeza.

Buena gente los sentineleses

Más allá de consideraciones médicas, científicas, antropológicas y morales, los sentineleses me caen bien. Lo mejor que se puede hacer es no hacer nada y dejarlos en paz en su isla, porque llevan miles de años currándose su estilo de vida sin atacar, invadir o exterminar a nadie, se lo han ganado de sobra.

Las razones por las que la tribu me cae simpática crecen. La principal es gracias al supuesto misionero y su obsesión enfermiza por llevarles su matraca religiosa nunca solicitada. Es algo frecuente entre los fanáticos religiosos, no conciben que haya gente que pueda vivir sin las creencias que ellos consideran únicas e irremplazables. Chau, en su tontería, quizá creyera que aquellos negritos eran almas perdidas que necesitaban desesperadamente que un representante del mundo evolucionado les encarrilara el pensamiento. Y de paso hacerse un selfie exótico.

La familia escribió un comunicado en la cuenta de Instagram de Chau perdonando a los indígenas de la tribu que lo mató, de la que se dice que probablemente sea el último grupo de origen preneolítico del mundo. Estos aborígenes cazadores-recolectores negros de la etnia Sentinel pueden tener sus raíces en África y serían descendientes de los jarawa o los aeta.

 

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1 comentario en «Derecho de oposición al spam religioso»

  1. En mi paseo matutino, he visto tres condones en diferentes zonas de aparcamiento, y en una papelera a unos cien meyros una caja rodeada de papel de regalo y un lacito, me acerque a mirarla, ya que oia un pequeño ruidito, de ella salía un glande que soblesalia de una cajita negra, y se volvía a meter en ella, ni que decir el puto susto que me metió, luego acerque la oreja, porque parecía que balbuceaba, y me dijo repetidas veces, así..así, de manera sugerente ,ya no hacia nada más que observar apoyando mis manos sobre la papelera, y leí excitador anal, mire a derecha e izquierda, alguien se acercaba, disimule le dí la espalda a la papelera tapando con mi cazadora todo lo posible su visualización, horror!, buenos dias, me dijo don Fermin, yo le dije que le vaya bien, pero el venía en busca de una papelera, no sabía como salir airado de ese lamentable problema y se me ocurrió comentarle que la papelera la habrán roto los gamberros, pero el insistía, que tenía que andar por allí, y le eche la mano encima del hombro y con un giro rápido como una peonza, sobre un pie, me puse hablar de las gamberradas juveniles a paso ligero, cincuenta metros lisos, al llegar a la meta, pensando haber desecho el entuerto, algo me tiraba del pie que había usado de eje, tenía enrrollada la cinta roja de regalo, cuando pretendí sacarla, el me dijo: ada mira donde esta la papelera, solo hay que seguir la cinta, nos echamos unas risas y me fuí levantando el polvo. Luego me encontré con un escritor, que nunca publicara, es más creo que nunca había escrito un libro, ni tan siquiera leído uno, y me explico que andaba metido en líos, con su última novela, que por más reviravueltas que le daba no daba con su acabado, entonces le pregunte que como se llamaba la novvela, y me dijo que se alegraba que le hiciera esa pregunta, y que parecía que nunca se la iba a hacer, pues siempre que lo encontraba, para desacerme de su compañía, le hacía la misma pregunta, pero yo andaba preocupado, por si alguien me había visto en la dichossa papelera, él era un experto en titulos y me dijo: Las 1000 y una formas de excitar una vagina dependiendo de las inclencias del tiempo», cuando oí vagina y el titulo más largo nunca escuchado por su boca, he hecho un recorrido desde mi niñez, a mi vejez, he visto la aureola blanca y oido el pitido atrayente de las sirenas, me he sentido morir. Lo sabía ya!, y por respeto no me lo decía, no podían correr las noticias tan rápido, el no tenía ni guasa ni feisbus, no tenía ni maquina de escribir, o me había engañado todos esos años, o era producto de su maldita cabeza como todo lo que emprendía. -Le gusta el titulo, -nose, -no me diga eso, no me deje in albis, -un poco largo la verdad,

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