Esos graciosos

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#TurismoBisbal Esos graciosos

 

Peligro, post muy largo, leer es malo, huya.

En las últimas horas, entre otros asuntos internacionales sin importancia, se  habla,  y mucho, sobre el humor y sobre cómo lo vomitamos en internet. Algo que para mí es un rollo ya mohoso, esto de intentar explicar el humor es una tontería, todos sabemos lo que es y todos tenemos uno y aceptamos, o no, otro.

Hay tantos humores y tanntos distintos graciosos, o no,  como personas y su estado de ánimo, educación, prejuicios, susceptibilidades y blablabla y etc. Y eso que llamamos «la gente», como posicionándonos por encima del humano común, en realidad somos todos, somos nosotros.

Cuando hay temas calientes, la prisa, como siempre, es la primera en aparecer.

Ya saben cómo es esto, hay que opinar rápido, ser de los primeros para aquello de viralizar bien lo tuyo, pero últimamente estoy instalado en una posición más tranquila, en dejar que las guerras se libren y verlas con la distancia y altura suficiente para entender los movimientos de cada cuál en el campo de batalla.

Y aquí los medios son  los que más enfangan,  los digitales ya han superado la etapa gilipollas de reseñar como noticia el número de fans en un grupo de Feisbu que apoya la estupidez del día y han entrado de lleno en su ciclo «Famoso XXX escandaliza/revoluciona/indigna/enfada a la humanidad en su Tuiter»

Y vuelvo a repetirme cual yayo cebollino, porque es algo que he escrito o dicho más de tres veces.

Los que se empeñan en seguir hablando de lo políticamente correcto suelen ser los que más descontextualizan cualquier broma, chiste, sarcasmo, sátira, cinismo, burla, mofa, choteo o parodia,  porque todo les suena a lo mismo, y lo renombran  como falta de respeto.

Y su fórmula es que toda falta de respeto ya autoriza a otras faltas mayores, al final el asunto se traslada, otra vez, al enfrentamiento crudo entre las partes.

 
   

Dos casos con finales distintos.

Yo escribí el primer #TurismoBisbal

Esos graciosos

Lo conozco bien, me procuró sin saberlo el honor, y el susto inicial,  de inaugurar lo que en apenas unas horas sería un Trending Topic de tres pares de chistes y millones de risas. Nada más gratificante para cualquier humorista.

La casualidad hizo que este chiste tonto del 31 de enero…

…que fue escrito tras leer esto, desatara una catarata de chistes que aún continúa y que puede convertirse casi en un clásico residente, con fecha de caducidad incierta. Como casi todo en internet.

Estoy seguro que Bisbal, o quién escriba en su cuenta, escuchó en algún medio que había pocos turistas paseando por las pirámides, en aquel momento no llegaban más noticias frescas sobre la situación en Egipto y la prensa «hacía tiempo» con notas alusivas al turismo.

Puede que fuera su inocente forma de solidarizarse con una causa que no conocía o la imperiosa necesidad de contarles a sus cientos de miles de fans de una forma simplista que algo chungo sucedía en Egipto, pero eso es lo de menos. Venció el humor.

La avalancha de chistes de geografía cachonda ya era imparable, aunque el cantante de bailes circulares borrara sus mensajes,  todos los pasajeros a la diversión ya habían embarcado y un buen montón de medios ya hablaban del #TurismoBisbal.

Para mi el  titular correcto  hubiese sido:

 
   

«Cientos de miles de personas asisten a la fiesta de la geografía humorística»

Esos graciosos

Viñeta de Ferrán Martín en lainformacion.com

Pero no, algunos hasta hablaron de «escarnio«, si bien en toda fiesta  no es raro encontrar a alguien aprovechando el tumulto para vender drogas, romper mobiliario urbano o robar carteras, en este caso la inmensa mayoría optó por el saludable ejercicio de  construcción de frases ingeniosas y más de uno confesó haber pasado un buen rato de risas.

Pero ya se sabe, cuando un humorista famoso chistea sobre un personaje público en la tele, antes varios millones de espectadores, eso es humor.  Sin embargo cuando varios millones de humoristas espontáneos hacen lo mismo, es escarnio.

Así lo entendieron muchos de los fans de Bisbal que incluso iniciaron una campaña de respuesta, una especie de contraataque, algunos incluso dramatizando un poco el asunto, pero les faltó chispa, eran bastante más aburridos y ñoños.

Hace unos años, no pocas celebridades de cualquier gremio, aunque algunos no lo confesaran nunca, hubieran pagado  por ser un personaje más de las noticias del guiñol.

Así es Tonter, un inmenso teatro de guiñoles donde cualquiera puede ser muñeco por un rato, un día o incluso para siempre, como Chuck Norris. El misterio es cómo lo encajaremos si un día nos toca serlo.

¿Imaginan a los fans de Chuck Norris «peleando» contra los que hacían chistes de Chuck Norris?

No, porque fueron los propios seguidores de Chuck los que se sumaron enseguida al jolgorio, incluído el todopoderoso karateka que lo puede todo, salvo silenciar algo tan tumultoso y amigo del pitorreo como Tonter.

Y es por todo esto que sigo creyendo que los famosos deben aún aprender a ser persona en internet antes que marca. Que la red no es un tablón de anuncios, ni una prolongación de esas ruedas de prensa donde todos tragan con el dossier, se les adora y todo son peloteos,  y aplausos a sus frases ensayadas y se habla de productos y/0 contratos de publicidad.

Seguro que más de un artista estaría entusiasmado y agradecido con un maratón de humor como el de #TurismoBisbal con su nombre en el enunciado. No me extrañaría nada que alguno ya andara pensando en cómo provocarlo.

Vigalondo, cuando se dispara al pianista.

Esos graciosos

Caso parecido, aunque con distinto desenlace y también con el humor como prólogo.

Nacho Vigalondo espurreó, también en Tonter, algunos choteos, para cualquiera acostumbrado a leer este tipo, o a otros de similar estilo con la provocación como línea editorial, con humor canalla, gorrino, negro o lo que se tercie, quedaría claro que no era más que lo que era. Pero la lectura de algunos, que no tienen por qué conocerlo, fue otra y no se pararon ni un segundo en leer más allá, mientras tanto otros calentaban los hornos de la competencia y del navajazo trapero.

Volvemos a lo mismo, estas mismas frases en boca del humorista de turno en el programa de humor de turno, en la tele de turno, hubieran pasado al limbo como millones de sarcasmos pasan cada día en contextos de humor con su etiqueta visible o evidente.

Por más que Vigalondo intentara medio arreglarlo, desembocó en perjuicios para su trabajo. El País chapó el blog donde escribía y de paso suspendió la campaña de publicidad que protagonizaba. Los cojones y el trigo, aunque de PRISA este tipo de alardes  cutres de poderío ya no me sorprenden.

Al hilo, si  hay una cosa que tengo clara desde hace mucho tiempo, nunca escribiría en un blog alojado en un medio, porque meter un blog,  tal y como lo entiendo, en un medio como El País es como echarle ketchup a una paella, duraría lo mismo que el implante de un pene en una alcachofa .

Pero un blog es lo de menos, confieso que para mí es poco menos que un pedo en el desierto, tan fácil de cerrar como de abrir en cualquier otro sitio.

Aunque  Vigalondo hubiera podido, o querido, capear el temporal de otra forma, aquí el debate es otro, se trata de hasta dónde los medios creen «suyo» al empleado o colaborador como para cepillárselo por los chistes que cuenta en sus canales personales.

 
   

Y aunque parezca extraño, aún hay gente que defiende la teoría que todo esto es una broma, un montaje. Así somos.

En esto los humoristas tenemos algo de suerte, que no toda, en la mayoría de los casos se soluciona llamándonos «el gracioso» de manera despectiva o cualquier otro insulto más familiar y ahí queda todo.

Para leer más:

Capturas de la cosa

Humoristas

El problema del humor en 140 caracteres

Esos graciosos

Y ahora sólo resta esperar las reacciones de unos, que siempre resultan curiosas, y los  silencios de otros que hacen un ruido que te cagas.

Porque aún hay demasiados tontos viviendo obsesionados por lo que dos o tres empresas de comunicación deciden que tenemos que pensar o hacer.  Aprovechen lo que les queda, que se les agota y no se enteran, mientras sigan hablando de pluralismo, libertad de expresión y todo eso que, aunque ya no cuela, queda de un bonito que te cagas.

 

 

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13 comentarios en «Esos graciosos»

  1. Hasta ayer no me enteré de todo este asunto (del de Bisbal sí, será que tiene más repercusión que Vigalondo y por eso ha salido en toooodos los medios).

    Pues vaya plan hay, la verdad. Aunque no sé porqué me sorprendo, sabiendo de sobra el país de pandereta que es España.

    No he podido evitarlo y en mi blgo también he hecho mención al asunto (a través de este blog, claro)

    Saludos.

  2. Creo que se puede satirizar con todo, la respuesta esta en los límites,educación, entorno social….,¿ quien marca esos límites? pues nuestra naturaleza y nuestra propia libertad de expresión.
    – Prisionero 78527 checo, que pase!!!, – A ver hijo: Para hoy tenemos, extracto de polaco? o morir gaseado por una vaca?
    -Pues casí que vuelvo al campo de concentración que estoy con la Divina Comedia de Dante -Decidete de una vez hombre que llevas un mes haciendo bulto.

  3. Realmente había que soltar tanto rollo, pora decir que el mundo es una mierda y ha perdido la razón el pais. Los periodicos para envolver cosas son geniales, aunque ahora los noto muy cargados de linaza, manchan también las manos que los leen.
    Vaya tocho para alimentar calenturas por un anuncio de nocilla.
    . Las viñetas entonces no se para que son. No entiendo naaaa. Hay mucho entendido e instruido en twitter eso si es verdad

  4. A mí los que dicen pues ‘viva la virgen’ no me gustan nada. Después los llama Rouco y dicen que son apóstatas. Y aún tienen el virgo.

  5. Aquí en este país todos largamos mucho y algunos hasta se hinchan los guewos creyendo que el tuiter les dará el prestigio, un prestigio que no se han currado en la puta vida y por ello se creen con derecho a albondiguillas gratis, pos cuando les toca que se jodan.
    Un simple tuit es motivo de alegría o discordia para algunos seudo profesionales con falta de cariño y amigos donde arrimar el hombro, Allí donde hay bulla y gloría siempre estan para la foto, y en la vida real son unos mindunguis, una cosa es un profesional con dos pelotas, que sabe encajar los bandazos que puede dar la vida y resarcirse de con humor. Las ‘dos pelotas son un profesional’ ya va quedando para la historía, el que guste de público que se lo piense para otra. Si alguién pretende que conteste a esos comentarios que le conteste la calcuta.

  6. Buen artículo.

    Me ha gustado, sobretodo: «para cualquiera acostumbrado a leer este tipo».

    Si yo analizara cada tuit independientemente, dejaría de seguir a unos 100 de golpe (mínimo). Últimamente se están sacando tuits de contexto y fuera del ámbito que los engloba: el Time Line total de la persona que los escribe. Tiene su lógica, por otra parte.

    No conozco (ni sigo) a Bisbal (no me interesa en absoluto lo que cuenta ni lo que canta) por eso no opinaré sobre él (así como tampoco hice ningún #TurismoBisbal aún veniéndome bastantes a la mente… me censuré y aún no sé muy bien por qué pero da igual, tampoco tengo criterio para otras cosas).

    Sí sigo a @Vigalondo (ves? me sé hasta su user) y en el contexto, entre sus tuits anteriores y posteriores al que «incendió» su propia imagen, se lee perfectamente el tono en el que lo escribió. Todo su TL destila humor negro, rarezas, estupideces (para mi, estupidez no siempre es despectivo, por eso lo digo), etc… y deberíamos saber qué pie calza, que para eso lo sigues.

    Me parece, todo, muy tremendista y llevado al extremo.

    A los que llamas humoristas de turno, en teles de turno… se les acepta porque tienen la suerte de estar englobados en un contenedor. Aún así, los que tienden a quejarse constantemente, a verlo todo con una lupa intransigente, trasnochados y carentes de humor y abastecidos de grandes dosis de malhumor, acaban también buscando un pequeño resquicio para cargárselos.

    Que la gente se ría y se parta el pecho en mil pedazos con los que les haga gracia. Con los que no, que los dejen para otros. Bien dices que de humor, hay de mil tipos. En el fondo, todos nos estamos riendo que buena falta nos hace.

    Perdón por la extensión pero es que me estoy quedando calvo.

    Saludos.

  7. En cuanto a la postura de «El país», pues oye, ya habían dejado muy clarito lo que opinan ellos en realidad de la libertad de expresión con temas como el de «Babelia» y Atxaga o el gulag de Enric González en Jerusalen. Más o menos lo mismo que «Público» con el tema Rafael Reig o la marcha por la puerta de atrás de Mauro Entrialgo. En fin, si trabajas en cierto tipo de empresas pues tampoco te deben extrañar que luego te traten a tí como han tratado a los demás. Y si en esos casos tampoco abriste la boca, pues…

  8. Sobre el tema Vigalondo: a mi no me hizo ni la mas mínima gracia. Como tampoco me la hacen chistes mucho mas suaves eboca de gente con mayor o menor talento. Alla él, oye, que todo el mundo desbarra de cuanto en cuanto. Lo que ya me parece que queda muy patético en parte de sus seguidores-defensores es que dicen que el tuiteo era «un buscador de gilipollas», aludiendo que el que se mosqueara es que le faltaba inteligencia. Y lo que me parece ya fuera de todo lugar es, que, como tu has dicho, «nunca escribiría en un blog alojado en un medio, porque meter un blog, tal y como lo entiendo, en un medio como El País es como echarle ketchup a una paella, duraría lo mismo que el implante de un pene en una alcachofa .» ; Si vas de radical, y destroyer, y tienes todo el derecho a ello, no puedes al mismo tiempo estar haciéndole el juego al colectivo más reaccionario, perjudicial, dañino y en contra de la inteligencia de este país, junto con los políticos, que es la pensa de masas. Ahí si que no. Si Vigalondo es tan inteligente, radical y destroyer como le gusta aparentar debería estar dando saltos de alegría por que le hayan botado de ahíy alojar su blog en «La pagina definitiva», que ahí si que hay pensamiento radical, fuera de lo políticamente correcto y de todo tipo.

  9. Muy buen artículo, me quedo con:
    Pero ya se sabe, cuando un humorista famoso chistea sobre un personaje público en la tele, antes varios millones de espectadores, eso es humor. Sin embargo cuando varios millones de humoristas espontáneos hacen lo mismo, es escarnio.
    Arriba Vigalondo, Ricky Gervais y todos los que hacen humor con cojones. Stop politicorrectismo de manual rancio.» autor: LarryWalters

Los comentarios están cerrados.

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