Dos diarios australianos se disculpan por una viñeta tras acusaciones de antisemitismo

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16.06.2026|

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Grass roots. Viñeta de Cathy Wilcon en The Sindey Morning Herald / The Age. 7 de enero de 2026

Grass roots. Viñeta de Cathy Wilcon en The Sindey Morning Herald / The Age. 7 de enero de 2026

Los diarios australianos "The Sydney Morning Herald" y "The Age", propiedad de Nine Entertainment, una de las empresas de medios de comunicación y entretenimiento más grandes de Australia, se disculparon (2) "por el daño que ha causado" por una viñeta de Cathy Wilcox (1963) publicada en enero por la que algunas personas se sintieron ofendidas argumentando que en ella se recurría a un estereotipo antisemita.

El chiste, publicado en estos dos periódicos el 7 de enero de 2026 bajo el título de "Grass roots" (algo así como movimiento de base o raíces populares), muestra a distintos personajes, que representan a distintos grupos de la sociedad, sosteniendo pancartas y reclamando una Comisión Real sobre el atentado terrorista de Bondi del 14 de diciembre de 2025.

En el grupo inferior se encuentran distintas figuras políticas y de la empresa: David Littleproud, Sussan Ley, Jacinta Price, John Howard, Jillian Segal y Rupert Murdoch, que sostienen a los manifestantes con una franja de césped sobre sus cabezas mientras marchan al ritmo que marca Benjamin Netanyahu tocando un tambor.

¿Dónde está el antisemitismo que yo lo vea?

El asunto no se quedó en un par de críticas a la viñeta. El Consejo de Prensa Australiano publicó un extensa respuesta a la reclamación por esta viñeta (puede leerla completa al pie) y, créanme, la he leído y releído intentando encontrar las pistas de esas muestras tan evidentes de antisemitismo que afirman que aparecen en la escena a sabiendas que no daría con ellas.

Para el Consejo de Prensa Australiano el antisemitismo está en que entienden que se usa "el tropo antisemita de que el pueblo judío controla o manipula en secreto los acontecimientos mundiales, los gobiernos, los sistemas financieros o los medios de comunicación".

Sin embargo, se da la circunstancia de que no aparece ni un solo símbolo del judaísmo ni alusión alguna a nada relacionado con la religión, ni siquiera de forma subliminal y solo dos, de los siete caricaturizados, son judíos: Jillian Segal (enviada especial de Australia para la lucha contra el antisemitismo) y Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel y genocida a tiempo completo. Con esto le basta al consejo para retorcer la escena y sentenciar que la idea que se transmite es que estas dos personas representan al "pueblo judío".

Enésimo caso de victimización tirando del comodín del antisemitismo para capar opiniones críticas con el Estado de Israel, hacia Netanyahu o de defensa del pueblo palestino ante el genocidio y la ocupación de su tierra o los bombardeos en Líbano.

Algo huele a podrido en Australia

En Australia, como reflejo de otros tantos países, llevan tiempo inmersos en una deriva preocupante que colisiona frontalmente con la libertad de expresión y de prensa. Si quieren una muestra, basta recordar que el estado australiano de Queensland prohíbe los lemas pro-palestinos "desde el río hasta el mar" y "globalizar la intifada" en virtud de una nueva y amplia legislación contra el discurso del odio que incluye una pena de hasta dos años de prisión por "distribuir, mostrar o recitar frases prohibidas con el fin de acosar u ofender". Estas dos frases pasaron a principios de marzo de 2026 a ser "expresiones prohibidas" por ley en el estado de Queensland.

Las medidas relativas a la prohibición oficial de estas consignas figuraban en el Proyecto de ley de enmienda de 2026 para combatir el antisemitismo y mantener las armas fuera del alcance de terroristas y delincuentes, que fue aprobado por el Parlamento de Queensland el 27 de febrero. Esta legislación sigue el modelo de los proyectos de ley ómnibus aprobados tanto por el Gobierno de Nueva Gales del Sur como por el Gobierno federal a raíz de la masacre de Bondi Beach.

Quejas / The Age, The Sydney Morning Herald

Respuesta completa del Consejo de Prensa Australiano a la reclamación / 09/06/2026

El Consejo de Prensa examinó si la publicación de una viñeta en los periódicos The Age y The Sydney Morning Herald el 7 de enero de 2026, titulada «Grass roots», infringía sus Normas de Práctica. La viñeta muestra a una multitud de personas sobre una franja de césped, sosteniendo pancartas y reclamando una Comisión Real. Las figuras de arriba representan a diversos grupos, entre los que se incluyen abogados, empresarios, personalidades del deporte y figuras del Partido Laborista, con carteles en los que se lee «Empresarios por la Comisión Real», «Abogados por una Comisión Real», «Grandes del deporte por una Comisión Real», «Exmiembros del Partido Laborista por una Comisión Real» y «Perros por una Comisión Real». Una de las figuras tiene un bocadillo en el que se lee «No menciones la guerra». Al fondo hay una figura con un megáfono que aboga por una Comisión Real. En primer plano, hay varias figuras políticas identificables —David Littleproud, Sussan Ley, Jacinta Price, John Howard, Jillian Segal y Rupert Murdoch— que llevan la franja de césped sobre sus cabezas mientras marchan. Separada de este grupo y en el extremo derecho, hay una figura que se asemeja al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, tocando un tambor acompañada de las palabras «Boom Boom».

En respuesta a las quejas recibidas, el Consejo solicitó a las publicaciones que se pronunciaran sobre si el material infringía sus Normas de Práctica, que exigen a las publicaciones adoptar medidas razonables para evitar causar o contribuir de manera significativa a ofender gravemente, causar angustia o perjuicio, o suponer un riesgo grave para la salud o la seguridad, salvo que ello redunde suficientemente en interés público (Principio General 6). El Consejo señaló que la queja planteaba la preocupación de que la viñeta se basara en imágenes y temas que se asemejan mucho a los tópicos antisemitas bien establecidos, al retratar a figuras judías como actores manipuladores que ejercen una influencia oculta bajo un supuesto movimiento "de base". La denuncia también planteaba la preocupación de que la viñeta menospreciara las preocupaciones legítimas expresadas por quienes se han visto directamente afectados por el tiroteo, así como por aquellos de la comunidad en general que han pedido una Comisión Real para investigar el tiroteo. En relación con esto, la viñeta da a entender que su razonamiento no se basa en su preocupación por los asesinatos, sino en una disposición a dejarse manipular por los «sionistas», que marchan al son del tambor de Netanyahu.

En respuesta, las publicaciones afirmaron que la viñeta debía considerarse en el contexto del importante debate público que siguió al atentado terrorista de Bondi del 14 de diciembre de 2025 y a los posteriores llamamientos generalizados a la creación de una Comisión Real. Las publicaciones afirmaron que la intención de la caricatura era analizar la politización casi inmediata de los genuinos llamamientos a la creación de una Comisión Real, que se convirtió en un ataque político contra el primer ministro Anthony Albanese, e ilustrar el fenómeno del «astroturfing», en el que se diseñan campañas financiadas con fondos privados o con motivaciones políticas para que parezcan movimientos de base espontáneos. Afirmaron que el título «Grass roots» (Bases) se utilizó de forma irónica con este propósito. Las publicaciones afirmaron que la representación de Benjamin Netanyahu se basaba en sus comentarios públicos en las horas posteriores al atentado, en los que condenó el reconocimiento de Palestina por parte del primer ministro Albanese por haber «echado leña al fuego antisemita».

Afirmaron que la viñeta no pretendía recurrir a tópicos antisemitas, sino más bien comentar el papel de los actores políticos externos e internos en la configuración del debate nacional. Las publicaciones reconocieron que, si bien algunos lectores consideraron que la viñeta invitaba a la reflexión, muchos otros, en particular miembros de la comunidad judía, se sintieron heridos y ofendidos por ella. Afirmaron que, al percibir la gravedad de la consternación de la comunidad, tomaron medidas inmediatas, publicando disculpas destacadas y una serie de cartas de lectores sobre el tema. Se indicó que los responsables editoriales de alto nivel también habían programado una reunión con miembros de la comunidad judía. A pesar de su disculpa, las publicaciones afirmaron que la viñeta se publicó de buena fe sobre un asunto de claro y significativo interés público y en un momento de importante debate público sobre una Comisión Real, y que el interés público en la libertad de expresión, incluida la libertad de los dibujantes para comentar acontecimientos noticiosos importantes, era suficiente para justificar cualquier ofensa causada.

Conclusión

El Consejo reconoce que las viñetas son expresiones de opinión que a menudo recurren a la exageración y al absurdo para abordar cuestiones serias. Por este motivo, el Consejo ha concedido un amplio margen de maniobra a las viñetas a la hora de evaluar si una publicación ha tomado medidas razonables para evitar ofender, causar angustia o generar prejuicios de forma significativa. Sin embargo, ese margen no es ilimitado, especialmente cuando una viñeta puede reforzar estereotipos raciales, étnicos o religiosos.

El Consejo toma nota de las observaciones de las publicaciones en el sentido de que la intención de la viñeta era hacer un comentario sobre la politización de los llamamientos a la creación de una Comisión Real. El Consejo toma nota asimismo de las observaciones de las publicaciones en el sentido de que no había intención de ofender ni de causar perjuicio. El Consejo señala que la intención de la viñeta o el mensaje que pretende transmitir pueden interpretarse de diferentes maneras. En este contexto, el Consejo observa la representación de figuras políticas que llevan el supuesto movimiento popular sobre sus cabezas, mientras que Netanyahu, que es judío y primer ministro de Israel, se mantiene al margen, tocando el tambor al que marchan las figuras políticas. El Consejo considera que esta imagen codifica el tropo antisemita de que el pueblo judío controla o manipula en secreto los acontecimientos mundiales, los gobiernos, los sistemas financieros o los medios de comunicación. El Consejo considera que estas imágenes podían causar o contribuir a causar ofensa, angustia y prejuicios sustanciales, en particular a las personas de origen judío.

Si bien el Consejo reconoce el interés público que suscita el análisis de la motivación política de quienes reclaman la creación de una Comisión Real para investigar el atentado terrorista, no considera que ello bastara para justificar la ofensa, la angustia o el perjuicio graves causados o a los que se contribuyó al presentar a quienes reclaman dicha Comisión Real como personas manipuladas por el primer ministro israelí. En consecuencia, el Consejo concluye que las publicaciones no tomaron las medidas razonables para evitar causar o contribuir de manera significativa a una ofensa, angustia o perjuicio sustanciales, infringiendo así el Principio General 6.

El Consejo acoge con satisfacción las disculpas publicadas por las publicaciones y su intención declarada de reunirse con los líderes de la comunidad judía.

El Consejo señala que, además de constatar que las publicaciones no adoptaron las medidas razonables para cumplir con sus Normas de Práctica, este asunto pone de relieve la importancia de que todas las publicaciones se aseguren de que sus procesos editoriales sean lo suficientemente sólidos como para minimizar el riesgo involuntario de causar ofensa, angustia o perjuicio. El Consejo señala asimismo que, en un contexto de mayor sensibilidad de la comunidad respecto al antisemitismo y la cohesión social, la idoneidad de los procesos editoriales debe evaluarse teniendo en cuenta la delicadeza del tema y el impacto potencial en las comunidades afectadas.

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