El misterio del tesoro del tabaco

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Recuerdos abuelo

 

Hoy en una de esas reuniones de terrazeo veraniego con los amigos ha salido la conversación típica de pureta cebolleta de ¿te acuerdas de? esto siempre para descubrir o rememorar curiosidades que, aunque parezca increíble, no puedes documentar ni probar buscándolas en Google, otras siguen siendo auténticos misterios engordados a base del boca a boca amplificados en recuerdos confusos cruzados entre varias generaciones.

En cualquier caso los recuerdos de la gente suelen ser una fuente inagotable de historias tan simples como curiosas.

Muchas de ellas son inquietantes leyendas, algunas relacionadas con el tabaco y con su envoltorio como aquella de » las pestañas de los paquetes de tabaco»

Ser pobre de niño no importa demasiado ya que cualquier historia mágica que incluyera un tesoro escondido bastaba para soñar que ibas a ser capaz de encontrarlo y a pasar automáticamente a ser alguien muy rico además de un héroe.

Por aquella época ya conocía a algunos niños que reunían los plásticos que envuelven  los paquetes de tabaco, otros acumulaban los papelitos plateados que cubrían los cigarrillos de según que marcas porque alguien decía que lo pagaban, en algún lugar no concreto, a razón de potosí el kilo, pero siempre me pareció una trola.

Sin embargo cierto día empezó a escucharse en la calle que en las pestañas interiores de la tapa de las cajetillas duras de tabaco americano, sólo Winston y Marlboro, se encontraba un código (que nadie sabía descifrar) pero que era seguro, muy seguro,segurisimo, que si reunias cierta cantidad astronómica de ellas y las enviabas al fabricante recibías una recompensa en metálico también astronómica.

El misterio del tesoro del tabaco

Nadie sabía la cantidad del premio con exactitud y como era lógico esta cifra engordaba gradualmente según la boca y el barrio donde se comentaba, pero en apenas unas semanas había legiones de niños a la búsqueda de estas etiquetas.

 
   

Jamás conocí a nadie que las hubiera enviado ni por supuesto que hubiera recibido contestación o dinero alguno por reunirlas, no había nadie a quién preguntarle si había algo de cierto en todo esto, tampoco importaba, la ilusión de conseguir aquella desorbitada cifra de «pestañas» ocultas con el misterioso código era suficiente motivación para invertir el tiempo que fuera necesario para conseguirlo y tiempo era de lo único de lo que andábamos sobrados.

Recuerdo las bolsas llenas de estos cartoncitos guardadas en casa y la cantidad de hipótesis descabelladas sobre su valor para la empresa fabricante y la de millones de billetes y de razones importantes que deberían tener para hacer un llamamiento mundial a la población infantil pidiendo su recolección y envío.

Hoy hemos desmontado un paquete de tabaco para intentar encontrar alguna pista  y como era de esperar ya han eliminado el código secreto por el que tantos meses estuvimos preocupados e ilusionados.

El misterio del tesoro del tabaco

¿Alguien recuerda haber buscado estas pestañas?

De esta charla de hoy en la terraza del bar han salido otras historias con leyenda, una de ellas me ha animado a indagar un poco para intentar confirmarla o desmentirla ya que tampoco he sido capaz de encontrar ninguna respuesta fiable en internet y creo que es una leyenda tan entrañable como divertida.

Confío en que sea posible poder acudir a la fuente original y si encuentro alguna respuesta la dejaré por aquí, será cuestión unos días.

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13 comentarios en «El misterio del tesoro del tabaco»

  1. se te olvidó mirar la pestaña horizontal del marlboro, todavía lleva el código, y es más, recuerdo hace poco tiempo la misma marlboro sacó una campaña de Marketing de viralidad y juegos online utilizando como acceso a la misma página (+1 crédito de juego) los mismos códigos que dices haber acumulado!!! haha yo creo que me parece puede tender más a ser un bulo lanzado por las grandes compañías para que hoy muchos niños fumen….

  2. me parece insolito ke os dedikeis ha como averiguar como coño se desmonta un pakete de tavaco os re galare una bolsa de xuxes pa ke las metais en os paketes de tabaco un salido

  3. -jajaja yo de pequeño si que coleccionaba, y tenia amontonadas monton de bolsitas de envoltorios de tabacos…. al final nose en que quedó aquello… y da la casualidad que no fumo, pero si qeu trabajo haciendo yo este tipo de promociones, y almenos con Camel, Winston y Coronas…. no tireis las platinas, que son sinonimos de regalos(mp3, gorras, viajes al caribe en crucero….) esto no son mitos, es lo que me da de comer a mi ahora mismo :)-

  4. ah claro , la silla de ruedas…si reunias kilo y medio de los hilitos rojos te la daban. Esto oí yo, pero pensaba que era cierto. Gracias

  5. JrMora, yo si conozco un caso, de alguien que ganó un coche con eso, un coche de lujo (un todoterreno deportivo) que vendió, porque era caro de mantener. Hace 5 o 6 años en la Colonia de Sant Pere (Mallorca) una camarera joven, que no fuma, le pedia a todos los clientes del bar ese papelito plateado de las cajetillas de MARLBORO, porque había una promoción de millas o algo así, y todos los clientes se lo daban, ella lo mandó al concurso y ganó UN SUPERCOCHAZO DE LUJO. Es cierto, lo prometo. Puedo presentaros a la ganadora, si no me creeis.

  6. @Carmen:

    Esto de la mujer del coche que comentas seguro fue una promoción legal conocida con bases ante notario y que tuvo su publicidad en muchos soportes.

    Hay mucha gente que ha conseguido premios de toda clase con ese tipo de concursos de Camel (Camel Trophy, que te daban gasolina y te prestaban un 4×4 para hacerte un safari) o Fortuna (El concurso de las millas que mencionas), además de otros viajes y premios varios.

    En el caso de esta mujer se trataría seguramente de un concurso de Marlboro «nacional».

    De lo que se habla aquí es muy anterior a todo eso y supuestamente se basada en los paquetes de tabaco americano que eran de contrabando por lo que no era lógico que hubiera un concurso legal basado en sus cajetillas y menos aún que dieran una silla de ruedas o un millón de pesetas a alguien.

    Mucha gente recuerda haber escuchado esas historias de estos premios tan surrealistas pero nadie pudo nunca confirmarlas.

    Saludos

  7. qué grande! yo recuerdo lo del papel de plata, en el cole (me decían las monjas. :horror:) que se btenía que hacer una bola, grande, grande para enviar a los negritos y o algo así… qué tiempos!

    Muy buena viñeta y apropiada entrada.

  8. Me recuerda a lo de juntar los «tiradores» de las latas de refresco para pagarle la silla de ruedas a alguna persona discapacitada, también mítico.

Los comentarios están cerrados.

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