
El teclado mecánico perfecto no existe, pero algunos se acercan. Este podría ser uno de esos. Hace poco compré dos teclados Krom Kernel Pro, uno para regalar, por aquello de evangelizar, y otro para mi viejo PC resucitado.
Lógicamente, el concepto de teclado perfecto va por barrios y dependerá del uso que pretendas darle, preferencias y manías. En mi caso tengo cinco puntos para medirlo, en este orden de importancia: máximas opciones de conectividad, duración de la batería, calidad de materiales, personalizable y que tenga rueda configurable.
Esto último es algo a la que me he acostumbrado desde que volví al teclado mecánico. El Krom Kernel Pro cumple tres y media de estas cinco condiciones. Porque hubiera estado bien algo más de batería y carece de rueda configurable.
Un colega me avisó de que este clásico de Krom, que el fabricante vende por unos 60 euros, andaba por Amazon a 40. Llegó hace unos días. No hablaré de las especificaciones técnicas en detalle porque para eso tienes la ficha del producto.
Sobre la presentación no hay mucho que destacar. La caja es modesta, suficiente y correcta.
El contenido se compone de una bolsita con 4 switches (interruptores) de repuesto, el cable de alimentación y carga y una herramienta que sirve por un extremo para extraer la cubierta de las teclas y por el otro los interruptores.

El cable tiene una longitud de 180 cm, más que suficiente para cualquier configuración. Tiene conector USB-A dorado y tipo C para conexión al teclado. De grosor medio, tiene buena pinta. Se ve resistente, moldeable y flexible. Es de malla trenzada y apunta a que puede durar.
El adaptador USB llega en una pequeña cápsula de goma que está abrazada al cable.

La primera impresión al sacar el teclado de la caja es agradable. Como todo TKL (que significa Ten Key Less, diez teclas menos) se antoja compacto y tiene un peso considerable, en las especificaciones se lee que pesa 980 gramos, diez gramos arriba o abajo.
Los caracteres elegidos para las teclas son un poco rarunos, se usa una fuente cuadradota, algunos pueden confundirse entre ellos, como la A y la R o la D con la Q y la O. Pasado un tiempo te vas acostumbrando, pero no descarto cambiarlas por otras con caracteres más tradicionales para evitar errores ocasionales.

Incluye una carcasa magnética negra de plástico (con seis pequeños imanes), puedes quitarla y ya tienes un teclado con fondo blanco.
Envié una consulta al fabricante, especializado en periféricos para gaming, que tiene su domicilio en Málaga, para saber si disponían de esta carcasa como repuesto y contestaron enseguida que sí. Así que si un día la pierdes, se rompe o quieres tunear una de otro color, puedes pedirles una.

El anclaje magnético de esta carcasa no está muy bien resuelto. Los imanes son insuficientes. Debido al elevado peso del conjunto, es inevitable que al moverlo, si no lo agarras desde muy abajo, te quedes con la carcasa en la mano.
Por último encontramos un papelito con información sobre la garantía y un manual muy escueto con información muy básica para empezar a usar el teclado.
Lo primero que hice fue encenderlo, probar los niveles de intensidad de la iluminación y ponerle algunos colores a distintas teclas. El brillo, que se pueden seleccionar desde la combinación de teclas FN + cursor arriba o abajo, tiene 4 niveles si no incluimos el de apagado. En el nivel intermedio (2) se ilumina bastante bien, incluso para su uso con luz natural diurna.

En la parte delantera se encuentra el conector tipo C para el cable y el interruptor de modo de conexión con tres posiciones: Inalámbrico (Bluetooth 5.3 o 2,4G USB), apagado y cable.

Las patas suelen ser otro de los puntos sensibles de los teclados, ya que cuando se rompen es una jodienda. En el Krom están resueltas con un sistema que ensambla dos patillas para dos alturas, aunque la más corta es demasiado pequeña y apenas lo levanta. Lo parte positiva es que parecen bien terminados mecánicamente hablando.



La inclinación con la patilla más alta es correcta.


El tacto de las teclas, de bordes redondeados, es gomoso y agradable, pero algo sucio. Enseguida se marcan las huellas y no se limpian tan fácilmente como las teclas de otro tipo de plásticos.
Las teclas tienen solo una capa de imprimación, así que es de esperar que tarden menos en empezar a degradarse o borrarse aquellas que más uses y/o roces. Queda por descubrir el tiempo que tardará en suceder dependiendo del uso que se le de.


Otro pequeño error de diseño que creo que podría haberse evitado añadiendo alguna protección o marco, es la extracción de los interruptores. Usando el gancho metálico para retirarlos, por mucho cuidado que pongas, resulta inevitable no rayar y estropear la cubierta blanca que cubre la placa.


Los interruptores son los Outemu rojos. Vengo de unos Gateron marrones y estos rojos suenan bastante menos, pero también necesitan algo más de presión, cosa que no me importa porque soy aporreador compulsivo.
Ahí van unos segundos del sonido de las teclas con diferentes fuerzas de pulsación.


En la parte superior derecha tiene tres indicadores LED.

(De arriba a abajo):
A: Luz roja debloqueo de mayúsculas.
W: Luz naranja de bloqueo de tecla Windows (FN+Tecla Windows).
Batería, con cuatro colores de luz para los difenetes niveles de carga.
La carga de la batería se muestra de la siguiente forma: Luz blanca: más de 90%, luz verde: entre 90% y 50%, luz amarilla entre 50% y 20% y luz blanca menos de 20%. Creo que el rango de la luz verde es demasiado grande. Hubiera sido un detalle añadir un pantallita con el porcentaje de carga.
A las malas, siempre puedes consultar la carga desde los dispositivos conectados.

La batería no está mal, pese a ser de solo 2600 mAh, (aunque en la ficha del producto en la web del fabricante aparece que la batería es de 3000 mAh) se consiguen las 10 horas de uso que anuncia el fabricante. Aunque no sé cómo se midió esta duración, asumo que se habla de uso continuado. El teclado suspende la iluminación a los X minutos (no los he contado) así que entiendo que con un uso moderado superará ese tiempo de uso. Una carga completa de la batería tarda alrededor de 4 horas en completarse.
Otro puntillo mejorable es la iluminación de los indicadores. En las fotos puedes ver como con una sola luz encendida (la blanca inferior) se iluminan también las dos de arriba, tanto sin carcasa como sin ella, al no estar muy aisladas.


Hay un tercer indicador. Una luz roja permanecerá encendida bajo la barra espaciadora mientras esté en carga. Esta luz roja se apagará cuando la batería esté completamente cargada. Con la carcasa no se ve mucho dependiendo de la orientación.



Tiene 18 modos de iluminación configurables por teclado, pero la mayoría son las tradicionales ferias locas de destellos o una exhibición de fuegos artificiales para amantes de la sicodelia RGB.

Lo que llaman software "potente" de configuración es una castaña enorme, como la mayoría de programas de este tipo. Conseguí hacer algunas cosas tras cabrearme un par de veces con el que desarrolló semejante churro. Hasta la traducción es mala. El programa se instala con los drivers y para usarlo el teclado debe estar conectado por cable. De otra forma no podrás abrirlo.

En esta pantalla perdí una porción muy valiosa de mi vida sin conseguir hacer nada en ella.

Las distintas funciones como subir o bajar volumen, silenciar, etc. se encuentran en las teclas F superiores y no tienen ningún símbolo así que o las recuerdas o te las apuntas donde sea. Se accede a ellas pulsando FN. En la imagen superior de la captura del software de configuración puedes ver la supuesta correspondencia con símbolos, aunque algunas teclas no coinciden o al menos no en ese orden.
En general me parece un teclado bien construido y tras cinco días de uso lo recomiendo porque las impresiones positivas superan de largo a las menos buenas. Funciona correctamente en cualquiera de sus modos de conexión. La duración de la batería es bastante digna y por el precio actual me parece una muy buena opción por funciones, comportamiento y acabado que se puede codear con teclados que se mueven en el segmento medio/alto de marcas más aplaudidas.
KROM Kernel Pro - teclado mecánico RGB, Bluetooth 5.3, 2,4 GHz y USB, TKL, switches Intercambiables
Teclado mecánico TKL de 87 teclas distribución en español (layout ISO) con triple conectividad con Bluetooth 5.3, 2.4 GHz y USB. Switches mecánicos Outemu Red intercambiables tipo hot-swap. Iluminación RGB con 18 efectos personalizables. Batería de 2600 mAh. Carcasa superior magnética extraíble.













