¿Qué libros se prohíben en las cárceles estadounidenses?

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¿Qué libros se censuran en las prisiones de Estados Unidos?

A esta pregunta se le dará una respuesta más profunda en la Banned Books Week (Semana de los libros prohibidos) que empieza este mes y se celebrará del 26 de septiembre al 2 de octubre.

Cada semana que preceda al evento, se presentará un perfil de uno de los muchos espacios de Estados Unidos donde se prohíben determinados libros.

La idea es identificar a a los responsables de estas prohibiciones, el tipo de material que se prohíbe y denunciar algunos de los problemas a los que se enfrentan y enlaces para obtener más información y recursos. 

La primera semana se centrará en las prisiones.

 

 
   

¿Quién prohíbe los libros?


Los funcionarios de prisiones son los que controlan y deciden los libros que pueden entrar en las cárceles. La Oficina Federal de Prisiones supervisa las bibliotecas de las prisiones federales, y las prisiones estatales son gestionadas por sus respectivos departamentos penitenciarios. Además, cada estado tiene una lista propia de libros prohibidos. Estas listas de libros pueden contener hasta 20.000 títulos.

Como ha constatado PEN America, ONG fundada en 1922 que trabaja por la defensa y la libre expresión a través de de la literatura, estas restricciones constituyen la mayor prohibición de libros en Estados Unidos. Más allá de la política del departamento y de la lista de prohibiciones, cada prisión puede aplicar políticas adicionales y depender de decisiones administrativas. Estas restricciones suelen tener muy poca supervisión o escrutinio público.

 
   

¿Qué temáticas se prohíben y por qué?

Son muchas las razones por las que las prisiones pueden prohibir libros. La mayor preocupación es si pueden suponer un «problema de seguridad». Otras publicaciones que terminan en las listas de libros prohibidos son aquellas que contienen material sexualmente explícito o violento.

El exceso de celo ha provocado que se multipliquen las decisiones arbitrarias y excesivamente amplias y ambiguas para aplicar la censura.

Entre las materias prohibidas se incluyen también las relacionadas con la justicia social, la reforma penitenciaria y los libros de instrucciones (los clásicos «How-to»), así como todos aquellos donde aparece algo de desnudez.

El manga, candidato fijo a la prohibición

Muchos cómics contienen violencia y/o desnudez en distintos grados. El manga, en particular, ha sido el objetivo de los censores de las prisiones. Las autoridades consideran que las imágenes de desnudos y el estilismo de los personajes del manga es sexualmente explícito o pornográfico.

Prohibido aprender a dibujar cómics

Lo más sorprendente es la prohibición de determinados libros de instrucciones. Las tradicionales publicaciones «How To» se prohíben en las cárceles por cuestiones de seguridad, estas prohibiciones impiden la entrada de manuales de electrónica, de lenguajes informáticos y de programación y también los libros para aprender a dibujar.

 

¿Qué libros se prohíben en las cárceles estadounidenses?

Así, las publicaciones sobre cómo dibujar cómics de Stan Lee, cómo dibujar héroes y villanos de cómic y cómo dibujar casi todo están siempre entre los prohibidos. Estas decisiones bloquean la oportunidad de que una persona encarcelada aprenda a crear cómics y pueda desarrollar una habilidad artística.

 
   

Temáticas prohibidas a capricho de los funcionarios

La vaguedad de las políticas a la hora de decidir y la incoherencia con las que se aplican plantean el problema más grave. La decisión de retener o prohibir está en manos de los funcionarios de la misma.

La censura depende de los caprichos y preferencias personales del responsable, que varían de un centro a otro. A algunos funcionarios, debido al presupuesto o al tiempo para seleccionarlos, les resulta más fácil ampliar la temática sin apenas revisarlos y cuestionarse la prohibición. Este problema se puede ver en el tratamiento de la desnudez de forma más aguda.

La incoherencia es la norma

Muchas políticas no permiten la pornografía o el material sexualmente explícito. No parece haber una línea definida entre esos materiales y la desnudez natural.

En cuanto al manga, Diana Woodside, directora de Políticas y Asuntos Legislativos del Departamento de Correccionales de Pensilvania, reflexiona así: «(El manga contiene) imágenes gráficas realmente explícitas que incluyen actos sexuales y desnudos… ¿Es mejor permitirlo o no permitirlo? ¿Realmente afecta a la atmósfera de la institución? No sé la respuesta… Hay muchas incoherencias. Mería ver una norma para la desnudez».

Las incoherencias también se observan cuando se compara el material de la televisión con el de los libros. Una prisión de Alabama prohibió el libro Slavery by Another Name, sin embargo, permitió la proyección de un documental de la PBS basado en el libro. Esta incoherencia pone de manifiesto la falta de atención y supervisión de estas prohibiciones.

La cuestión de los presupuestos es también un factor que limita el acceso a las publicaciones y las novelas gráficas. Las bibliotecas suelen tener presupuestos reducidos y bibliotecas limitadas. Las personas que quieren enviar libros a la población reclusa tienen que sortear no pocos obstáculos.

Es difícil saber si un libro será rechazado por su contenido en ese estado o prisión. Por esto,  se han creado ya varias organizaciones que proporcionan material de lectura y envían los ejemplares solicitados a las personas encarceladas.

Fuente: CBLDF, Comic Book Legal Defense Fund

Relacionado, lista por años de los 10 libros más veces prohibidos, restringidos y/o cuestionados en distintos centros escolares o bibliotecas. 

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