
Esta semana se ha sabido que un conocido viñetista de Eritrea ha sido puesto en libertad después de pasar 15 años detenido sin cargos. El dibujante Biniam Solomon, que firma "Cobra" y que tiene ahora unos 60 años, fue detenido en 2011 en Asmara, capital del país, pero nunca fue procesado y se desconocen tanto los motivos de su detención como los de su liberación.
Durante los 15 años que pasó en la cárcel se le impidió todo contacto con el exterior y según contaron sus familiares a BBC solo recibió atención médica de forma esporádica y pasó la última parte de su detención en una prisión de "investigación criminal", lugar donde aún siguen recluidos otros disidentes políticos en condiciones muy duras.
Si bien nadie informó en su día sobre su detención arbitraria, ni ahora sobre su liberación, su salida de la cárcel se enmarca en una reciente serie de liberaciones similares. En Eritrea hay aún miles de personas encarceladas en régimen de incomunicación y sin haber sido juzgadas. Desde hace años se acusa al gobierno de cometer distintas violaciones de los derechos humanos.
La ausencia de medios independientes en el país dificulta la obtención de pistas sobre los motivos de su encarcelamiento y poder conocer si su prolongado cautiverio tiene o no alguna relación con el contenido de sus viñetas, aunque no hace falta ser un muy espabilado para intuir los motivos. En Eritrea hay miles de presos políticos.
El autor se dio a conocer por sus imágenes críticas que tocaban temas políticos y sociales que se publicaron en varios periódicos eritreos entre 1997 y 2000. A pesar de haber perdido un brazo en su infancia, Biniam consiguió labrarse una carrera como artista y creó una obra considerable llegando a publicar tres libros, incluyendo algunos que recopilaban su obra. Para complementar sus ingresos, también trabajaba como profesor de física en un instituto de Asmara.
Su trabajo se desarrolló en un breve periodo tras la independencia de Etiopía en el que florecieron los medios de comunicación privados, antes de que fueran clausurados en septiembre de 2001. El Gobierno cerró la prensa privada alegando que "ponía en peligro la seguridad nacional" y varios periodistas fueron encarcelados.
En la nota de BBC se añade lo que parece parte de una tira de Biniam en la que se satirizaba un periodo de creciente incertidumbre dentro del Gobierno en 2001, cuando varios funcionarios, incluidos ministros de alto rango, fueron "apartados" y destituidos sin previo aviso.

En la imagen, la mujer de un ministro le pregunta a su marido por qué no se levanta de la cama para ir a trabajar y este le contesta: "Puede que me hayan congelado (suspendido)", y añade que está escuchando la radio del Gobierno para saber si todavía tiene trabajo.
Amnistía Internacional ya alertó sobre los graves ataques a la libertad de expresión y daba cuenta de desapariciones forzadas en un país sin ningún tipo de medio de comunicación privado. La prensa libre fue desmantelada en 2001, cuando el Gobierno detuvo a 15 altos cargos del partido gobernante de Eritrea, el Frente Popular por la Democracia y la Justicia, conocidos como el G-15, junto con 16 periodistas que los apoyaban, después de que exigieran al presidente Isaias Afwerki (presidente de facto desde 1991 y reelegido en 1993) que aplicara el proyecto de Constitución y celebrara elecciones libres y abiertas. Se desconocía el paradero y la suerte que habían corrido esos políticos, así como los periodistas acusados de tener vínculos con el G-15.
Varias organizaciones de derechos humanos han documentado con frecuencia abusos generalizados en las cárceles de Eritrea con unas condiciones de vida deplorables, entre las que se incluyen la falta de contacto con el exterior, insuficiencia de alimentos y medicamentos, graves abusos físicos y el aumento de problemas de salud mental.
Según la ONU, en 2012 había unas 10.000 personas detenidas y encarceladas sin juicio en Eritrea por motivos políticos. Las autoridades de Eritrea siempre han desmentido estas acusaciones.
El humor en apuros, recopilación de casos
Casos de dibujantes que han tenido problemas de cierta importancia a causa de sus viñetas o ilustraciones satíricas. También hay algunas historias de otras personas que, sin ser dibujantes, han tenido problemas por compartirlas.













