Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino)

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Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino)
Foto: Ministerio de Cultura de la Nación – CC BY-SA 2.0

El mes que viene se cumplirán dos años de la desaparición de Quino, así que he decidido inaugurar esta nueva sección de biografías de humoristas gráficos con la suya.

Quino nace el 17 de julio de 1932 (aunque en los registros figura el 17 de agosto) en la ciudad andina de Mendoza (Argentina).

Raíces andaluzas

De ascendencia española, sus padres, Cesáreo Lavado y Antonia Tejón eran malagueños, del barrio de los Boliches en Fuengirola.

El autor confesaría en 1977 que tenía «un problema de raíces» ya que nunca se sintió tampoco muy latinoamericano «porque mis padres eran andaluces y en casa se hablaba andaluz«.

Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino)
Partida de nacimiento de Quino (Fuente)

Quino, ya de adulto, volvió a Fuengirola con el recuerdo de un pueblito de pescadores y así lo relató en una entrevista en RTVE en 1976:

«Me encontré que aquello es, no sé, rascacielos y todo escrito en sueco y holandés y fue una desilusión bastante grande» (…) «Además todos mis tíos viven en Argentina y también son de allí, de Fuengirola y estaban muy emocionados por saber cómo estaba aquello y cuando les conté..« (…) «Lo único que quedaba igual es… mi madre me contaba siempre que hay un castillo ahí sobre una lomita y que jugaba allí de niña, entonces yo lo que hice fue sacar algunas piedritas del suelo y llevárselas a mis tíos, que se emocionaron mucho, claro«.

Vocación accidental

El menor de tres hermanos, el mayor contable y el otro abogado, desde su infancia fue apodado Quino para distinguirlo de su tío Joaquín.

Su vocación por el dibujo nació de forma accidental. Cuando los padres de Quino se iban al cine dejaban a Quino y sus hermanos al cuidado de su tío Joaquín Tejón, que era ilustrador publicitario. El tío Joaquín entretenía a los tres hermanos dibujando historietas y monigotes.

Quino aseguró que fue una experiencia que no olvidó nunca y que le hizo descubrir un mundo maravilloso que ya no abandonó, el autor recuerda que con 4 años empezó a hacer sus primeros dibujos con un lápiz azul.

Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino)
Fuente, Twitter Mafalda Oficial: @MafaldaDigital

Huérfano a los quince

Quino perdió muy pronto a sus padres. Su madre falleció cuando el dibujante tenía trece años y dos años después moriría su padre, por lo que con quince años quedó a a cargo de sus hermanos, que siempre apoyaron su decisión de convertirse en dibujante de humor.

En 1945, con trece años, ingresa en la escuela de Bellas Artes donde solo estuvo dos años (aunque no coinciden las fechas en su biografía oficial y lo declarado en entrevistas) según Quino porque «Aquello de dibujar jarrones con un trapo detrás, una guitarra…era muy aburrido, pese a que tenía un profesor que era yugoslavo que era excelentísimo y con sentido del humor y él también me dijo de dedicarme un poco a esto«.

Probando suerte en Buenos Aires

A los 18 años se marcha a Buenos Aires donde estaban todos los semanarios y las grandes publicaciones humorísticas para probar suerte en el nada fácil gremio del humor. La experiencia fue desalentadora porque como el mismo confesaría «yo dibujaba muy mal y fui con unos dibujos horrorosos que hoy nadie aceptaría«.

Se entrevistó con los dibujantes de la época que más admiraba y le dijeron que las ideas estaban bastante bien, pero que tenía que mejorar el dibujo, que le faltaba muchísimo y que tuviera paciencia. Quino siguió practicando.

El servicio militar

El dibujante que convirtió la sopa en una metáfora sobre el militarismo y la imposición política volvió a Mendoza para cumplir el servicio militar obligatorio, tiempo durante el que no volvió a agarrar un lápiz para nada.

Quino relató en su última entrevista para el documental «Buscando a Quino» de 2020 (grabado a finales de 2018) que otro de sus sueños recurrentes es que vuelve a ser llamado para hacer el servicio militar. Y que cuando le dice al oficial al mando que él ya cumplió con el servicio, este le responde: «Sí, pero tenés que hacerlo de nuevo… Lo pasé muy mal«, recordaba el dibujante.

Para su sorpresa, tras este periodo militar y de absoluta inactividad artística, ahora dibuja de una manera que no tiene nada que ver con su anterior estilo.

Vuelta a Buenos Aires

Volvió a intentarlo, pero esta vez en lugar de volver a Buenos Aires empezó a enviar sus trabajos por correo postal porque era mucho más barato.

Poco después, el dibujante Divito, al que Quino apreciaba mucho, le animó a que volviera a Buenos Aires asegurándole que con un tiempo más de práctica podía encontrar trabajo. Sin embargo no fue así. Quino pasó otros seis meses malos en Buenos Aires viviendo en pensiones y compartiendo habitación, aunque sin dejar de recibir ayuda y protección de sus hermanos.

30 pesos

En una época en la que el papel escaseaba y las revistas no contrataban gente nueva, empezó a colaborar en «Esto es«, una revista de actualidad general sin relación alguna con el humorismo. Le pagaron 30 pesos por cada uno de aquellos primeros dibujos, corría el año 1954.

El autor siguió compaginando sus colaboraciones en distintas publicaciones con algunos encargos publicitarios.

Alicia Colombo

En 1960 contrae matrimonio con Alicia Colombo. Quino tenía entonces 27 años y Alicia, 28.

«Alicia se había doctorado en Química y trabajaba en la Comisión Nacional de Energía Atómica, pero a fines de la década del 60 dejó todo para dedicarse al cuidado y difusión del trabajo de su marido. Gracias a ella, Quino tuvo su merecida proyección internacional: publicó casi 2000 tiras de Mafalda que fueron leídas en 43 países, y traducidas y editadas en 23 idiomas, entre ellos el japonés, el griego, el indonesio, el armenio, el hebreo y el chino.
Alicia fue su representante hasta que, en 2003, le cedió el lugar a su sobrina, Julieta Colombo
«- (Fuente).

La pareja decidió no tener hijos porque como dijo Quino en varias ocasiones, y se publicó en una entrevista en El País en 1990: “Es una mala porquería traer a alguien aquí sin haberle preguntado”.

Alicia Colombo falleció en septiembre de 2017.

Censura

Sobre la censura, Quino aseguró que con Mafalda nunca la sufrió, pero sí con algunas otras páginas de humor.

«Con Mafalda no, con las páginas de humor sí. Cuando llegué a Buenos Aires en 1954 con mi carpetita me enteré cómo era la cosa: Chistes con la religión no, con sexo tampoco, con militares no, que atenten contra la familia (que no sé bien qué quiere decir) tampoco. No había un ente censor, pero el secretario de redacción por ahí te decía «No, esto mejor lo guardamos». Era una especie de autocensura, pero se sabía que venía de más arriba«.

El nacimiento de Mafalda

Según se lee en la página oficial de Quino, en 1963 nace Mafalda, el que fuera su personaje más popular y también el más manoseado, con el objetivo de publicitar el lanzamiento de una marca de electrodomésticos llamada “Mansfield”, una submarca de la empresa Siam Di Tella.

Quino contó en muchas ocasiones la anécdota del origen de Mafalda. Se dice que la agencia Agens Publicidad le encargó el trabajo a Miguel Brascó pero el humorista la rechazó porque tenía otros compromisos y recomendó a Quino. Se trataba de una historieta con una familia. Tenía que ser lo que se llamaba entonces «una familia tipo», un matrimonio con dos hijos. La idea es que esta familia usara electrodomésticos y que se viera más o menos que eran los de la marca. Es decir, publicidad encubierta.

La idea fracasó porque los diarios dijeron que eso era publicidad y había que pagarla, así que la historieta se quedó durante dos años en un cajón aunque Quino conservaba 12 tiras de aquella serie.

Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino)

Un día, un amigo periodista, Julián Delgado, que trabajaba en una revista le preguntó si tenía algo diferente y Quino le envió las viñetas de aquellos personajes que terminarían publicándose el 29 de septiembre de 1964 en la semanario Primera Plana y así empezaron a hacerse populares .

Ese mismo año, un editor que vio la buena acogida de Mafalda entre los lectores le propuso publicar un libro de humor gráfico, se hicieron 5000 ejemplares y se agotaron en dos días.

Aquel libro se tituló “Mundo Quino” y fue una recopilación de dibujos publicados en distintas revistas con prólogo del escritor, dibujante y humorista Miguel Brascó.

Sobre este libro, Quino dijo tener dos recuerdos muy distintos. «Uno la alegría del primer libro y otro la frustración de que era una gente que se junto para sacar una serie de libros, les fue muy mal, se arruinaron, nunca se cobró nada, Pero bueno, no me importó. Lo lindo era tener el primer libro«.

En 1965 Quino comienza a publicar a Mafalda en el diario El Mundo. Sus personajes van creciendo en popularidad en Argentina y empiezan a publicarse en América del Sur para después moverse por Italia y más tarde por el resto de Europa. En 1970 llegaron a España los primeros libros de Mafalda.

Sus libros se venden ya como churros.

La historia de la edición china de Mafalda

Mafalda se publicó en distintos países, pero su edición china tiene una curiosa historia que Martín Solares relató en un interesante artículo en el diario Clarín en 2020 bajo el título de «Por qué Susanita era terrorista y la esposa de Quino, igual a Mafalda: lo que cuenta el «secretario» del gran dibujante«.

La edición china, se descubrió gracias a una señora que le pidió a Quino que le firmara a su hija un libro de Mafalda y le mostró uno traducido al chino. Entonces Quino y Alicia fotografiaron aquel libro para intentar descubrir la identidad del editor que estaba traduciendo y vendiendo Mafalda en chino sin su permiso.

«Necesitaron meses, y la intervención de un abogado italiano, que viajó expresamente a China para resolver el misterio de la Mafalda espontánea. Luego de interminables pesquisas, el representante consiguió entrevistarse con un empresario asiático, que imprimía los libros de Quino en Taiwán e introducía de modo misterioso los ejemplares de Mafalda al país más poblado del mundo, donde tenía muchos, muchísimos miles de lectores«, cuenta Martín Solares.

«El editor alegaba que hacía años intentó comunicarse con Quino por todas las vías posibles, pero ante el silencio, optó por publicarlo. Por lo complicado del asunto, el abogado le sugirió a Quino que desistiera de demandar al editor, pues había enormes huecos legales en la zona en lo que se refería al mundo editorial, y en cambio aceptara la propuesta de aquel empresario de pagarle una cantidad simbólica mensual a cambio de que Quino lo aceptara como su editor oficial en la región«.

En este mismo artículo de Martín Solares se cuenta, entre otras anécdotas, cómo Quino llegó a rechazar tres doctorados en cinco minutos.

Adiós a Mafalda

El 25 de junio de 1973, Quino deja de dibujar a Mafalda como serie, aunque seguiría reeditándose al tiempo que continuaba con sus publicaciones semanales de páginas de humor.

Dejar de dibujar a Mafalda fue una decisión provocada en gran medida por el agotamiento del personaje y el autor, «tenía la sensación de que me estaba empezando a repetir y eso me pareció deshonesto. No quería que mi historieta fuera como esas que tienen ya 40 años y que uno las lee por costumbre y ya sabe como van a terminar. Esto no me gusta«, confesaba al ser preguntado por esta cuestión.

Quino, de carácter reservado y siempre modesto, confesó no pocas veces que terminó harto de dibujar a Mafalda. Tener un personaje es una esclavitud y otros dibujantes que trabajaban con un personaje le aconsejaron que no lo tuviera. «Además arruina el dibujo porque el hecho de dibujar siempre a una determinada medida, siempre los mismos personajes, limita mucho«.»Yo me siento mucho más cómodo haciendo otro tipo de humor, así libre.» Y se nota, sus ilustraciones satíricas a toda página son muy buenas.

En su web se puede leer su contestación habitual a la pregunta recurrente de porqué había decidido dejar de dibujar la serie de tiras de Mafalda.

 «Estaba cansado de hacer siempre lo mismo. La decisión pasó hasta por zonas conyugales, porque mi mujer estaba podrida de no saber si podíamos ir al cine, invitar gente a cenar o qué sé yo, porque yo estaba hasta las 10 de la noche con las tiras.

Además me costaba mucho no repetir y me daba cuenta de que cuando no se me ocurría nada, enseguida echaba mano a Manolito o a Susanita, que eran los más fáciles. Además hubo un tipo que fue maestro de los dibujantes de mi generación, Oski, (Oscar Conti) y él nos decía que nunca nos metiéramos con un personaje fijo y si nos metíamos, agarráramos una tira y tapáramos el último cuadrito con la mano. Si el lector adivina cómo va a terminar, ahí hay que dejar de hacerlo.

Me pareció un buen momento y no me imaginé que veintitantos años después fuera a seguir vigente«.

Miedo recurrente

Quino, pesimista confeso, también admitió varias veces que sufría uno de los miedos recurrentes de casi todo creador; quedarse sin ideas.

«Siempre tengo miedo, después de haber hecho durante tantos años estos dibujos, de que un día ya no se me ocurra más nada y me ocurre muy a menudo pasarme una semana sin que se me ocurra nada…¡bah!, se me ocurren cosas, pero no son graciosas o son graciosas pero no me gusta a mí. Y me pongo muy mal porque pienso que ya estoy acabado, no sé, soy muy trágico«.

Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino)

¿Puede el humor cambiar las cosas?

Sobre este particular, Quino lo tenía claro. Cuando se hablaba de si la historieta y el humor podían crear conciencia social y que esto derivara en cambios importantes acostumbraba a contar una anécdota en la que citaba la respuesta de un dibujante estadounidense.

«Hay gente que dice que, bueno, que el humor puede hacer pensar a la gente, pero no. Hace poco en Angoulême, donde hacen una feria de la historieta, del tebeo (Festival Internacional del Cómic de Angulema) estaban entrevistando a un dibujante norteamericano*, que es el que dibuja a los hijos del capitán aquellos (en referencia al Capitán América) y le preguntaron justamente esto y él dijo:

«Los aliados no echamos a Hitler con tinta china»

Me parece una respuesta excelente, afirmó Quino en 1976.

*Desconozco a qué dibujante se refería porque no se cita el nombre ni fecha de esas declaraciones.

Exilio y retorno

Tras el golpe de Estado en Argentina en 1976, Quino y Alicia Colombo se exilian en Milán (Italia) donde se estableció la oficina que gestionaba los derechos de su obra para toda Europa y ya no volverían al país hasta la vuelta de la democracia en 1983.

A su retorno se sucederían los homenajes, las grandes exposiciones, premios y distinciones académicas, mientras sus libros se seguían vendiendo por miles en distintos países.

En 1990 consigue la nacionalidad española, que ya había solicitado sin éxito en 1977, alternando su residencia entre Madrid y Buenos Aires.

Quino falleció el 30 de septiembre de 2020 en Mendoza a los 88 años a causa de un accidente cerebrovascular, un día después de haberse cumplido cincuenta y seis años de la primera publicación de Mafalda. Tanto el gremio del humor gráfico como sus lectores, familiares y amigos rindieron sentidos homenajes en recuerdo de este autor universal e irrepetible.

Fuentes consultadas:


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2 comentarios en «Joaquín Salvador Lavado Tejón (Quino)»

  1. Excelente trabajo-resumen, como siempre.
    Muchas gracias.
    Hace tiempo que quería reconocerle el esfuerzo de difusión que hace.
    Un placer seguirle.

    • Buenas tardes, José Luis.

      Gracias por la visita y el comentario. Con el silencio de los blogs se me suele olvidar que aún hay gente por ahí que los lee.

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